28/03/2026
Mentirle a tus hijos pequeños impacta directamente en cómo construyen su realidad: cuando lo que perciben no coincide con lo que el adulto les dice, se abre una > entre su experiencia y la palabra del otro:
• Comienza a dudar de lo que siente, de lo que ve y de sí mismo
• Con el tiempo esa inconsistencia puede traducirse en inseguridad y dificultad para confiar en su propia experiencia.
Decirles la verdad, con palabras acordes a su edad, sostiene la confianza y les permite habitar el mundo con mayor consistencia.
Psicóloga Alicia Esquivel
A los niños los repatea que les meta el abatelenguas cuando les reviso la garganta.
Se tapan la boca con sus dos manitas, se esconden detrás de mamá, intentan huir, lloran, gritan y patalean.
Tienen derecho. El condenado abate lenguas es muy molesto, pero a veces es la única manera de ver bien una garganta.
A mí me repatean los papás, mamás y abuelas, cuando ya de por sí no me fascina usar “el palito” como le dicen mis Tomasitos y mis Margaritas, encima les mienten:
“Si te portas bien, el doctor te va a dar una paleta”
¡No! no le voy a dar una paleta. Es más, ni tengo.
“Si no te dejas revisar, el doctor te va a poner una inyección”.
¡Mentira! no lo voy a inyectar.
Me dan ganas de decirles: “Vaya a chantajear a su abuela”. Como le decía doña Florinda a “ron Damón”, pero sin cachetada.
No le mientan al niño. No habrá paletas ni inyecciones, la revisión es necesaria y el pequeño lo asume si ustedes, papá y mamá, lo asumen también con madurez.
No me vistas de angelito ni de diablo.
Me repatea.
Gracias.