03/10/2025
🥲🇲🇽"Cuando me defendí con taekwondo, dejaron de d* scr* minarme por ser coreano."
Llegué a México en 2002, cuando tenía diez años. Mis papás decidieron mudarse buscando un mejor futuro, pero yo no sabía nada de español, apenas podía decir “hola”. El primer día de clases me sentí observado como si fuera un bicho raro. Me miraban por mis ojos rasgados y me gritaban cosas que ni entendía bien, pero que dolían. Con el tiempo descubri que eran burlas, apodos. Cada recreo era lo mismo: señalarme, reírse, decirme “tachidito”. Yo trataba de ignorarlo, pero en el fondo estaba fuera de lugar.
Hasta que un día, en el patio de la primaria, decidí que no podía quedarme callado más. Era el receso, todos estaban alrededor de la cancha de básquetbol, mirando. Uno de mis compañeros volvió a burlarse y yo exploté. Usé todo lo que sabia de taekwondo, porque desde niño era cinta negra. Lo enfrenté frente a todos, con patadas y movimientos que había practicado años en Corea. No fue una pelea larga, pero fue suficiente para que entendieran que no iba a dejar que me pisotearan. Me suspendieron tres días, pero cuando regresé a la escuela todo había cambiado. Ya no me vieron raro. Incluso las niñas empezaron a acercarse, a ofrecerme parte de su lonche y a decirme: “prueba esto, sabe a México”.
Con el tiempo me adapté, poco a poco. Aprendí el idioma, entendí el humor mexicano que al principio me parecía pesado y cruel, pero después me encantó. Descubrí la calidez de la gente, que siempre me abrió la puerta de su casa y me hizo sentir parte de algo. México me enseñó a reír, a disfrutar y a ver la vida de forma positiva. Tanto que, cuando años después regresé a Corea, me sentí vacío. Vi a todos callados, cada quien en su mundo, sin esa chispa que aquí me llena. Fue entonces cuando entendí que, aunque nací en Corea, mi corazón late en México."
🇲🇽🇰🇷 El creador de contenido, Minu el Coreano, sobre sus primeros años en México y cómo encontró su identidad.