21/03/2026
SOBRE EL AUTOCUIDADO
Estoy por cumplir cinco años desde que tomé la decisión de salir del trabajo en el que estaba en ese entonces y empezar a caminar por mi propia cuenta. No fue una decisión fácil. ¡Tenía tanto miedo!
En ese momento trabajaba en un proyecto que había sido muy importante para mí: coordinar un Programa de Acompañamiento para víctimas de violencia de alto impacto. Recibí capacitaciones en cultura de paz, acompañamiento psicosocial y procesos de transformación social. En verdad, me apasionaba lo que hacía. Nos tocó picar piedra y abrir camino frente a la indiferencia y la resistencia de muchos que no lo veían como algo necesario o que no sentían que les correspondiera.
Me entregué en cuerpo y alma, porque cuando algo me apasiona, me comprometo al 100%… hasta que me agoté. No solo eso: me quemé. Recuerdo llegar todos los días a casa completamente cansada. Aún eran tiempos de pandemia; ya había pasado el 2020, un año en el que nunca paramos, nunca cerramos las puertas. Seguíamos firmes en la causa, pero lejos de disminuir, el trabajo aumentó. Y yo, tristemente, me fui abandonando cada vez más: no dormía bien, compraba comida en la calle todos los días, no hacía ejercicio y, a veces, ni siquiera me daba el tiempo de ir al baño.
Lamentablemente, no era la primera vez que me ocurría algo así. Ya había vivido explotación laboral en un trabajo anterior, en una institución de gobierno: jornadas excesivas, sin prestaciones, contratos mensuales, una carga de trabajo excesiva y un salario super bajo.
Esta vez, en 2021, tuve que escuchar la voz de mi corazón que me gritaba que tenía que parar, que no podía seguir así. Era incongruente. Empecé a cuestionarme qué tipo de acompañamiento estaba ofreciendo si yo misma estaba por los suelos. Me esforzaba por “hacer” todo bien, por cumplir, por no fallar, por ser “responsable”, cuando en realidad estaba siendo profundamente negligente conmigo.
Así que, con mucho miedo, decidí soltar ese proyecto que tanto me había dado y al que yo también le había entregado tanto. Recuerdo que durante meses lo pensé una y otra vez. No me atrevía a dar el paso. Trataba de convencerme de que todo iba a mejorar, de que valía la pena seguir… hasta que el desgaste fue insostenible. Ya no podía ignorar mi cansancio, mi estrés, mi tristeza.
Han pasado cinco años y me parece increíble todo lo que ha pasado desde entonces. Tuve que parar, descansar, hacer silencio, reencontrarme y empezar de nuevo. Lo primero que tuve claro —y que me repetía constantemente, fue que NINGUN TRABAJO PODIA ESTAR POR ENCIMA DE MI. Mi vida tenía prioridad. Tal vez no sabía con claridad qué seguía, pero sí sabía muy bien lo que ya no quería.
No ha sido un proceso fácil. No es sencillo soltar lo conocido, dar el salto al vacío, caminar en la incertidumbre, aprender a confiar más en mí, en Dios, en la vida que me sostiene; escucharme y ser fiel a mis sueños y esperanzas. Podría hablar mucho sobre los retos, aprendizajes y dificultades de estos años, pero creo que la lección más importante ha sido esta: NO HAY CAMINO EQUIVOCADO CUANDO TE ELIGES A TI, cuando te cuidas y te comprometes contigo, porque ahora entiendo que mi primera responsabilidad es conmigo.
No es necesario renunciar a un trabajo como lo hice yo (aunque, tal vez, a veces sí). A lo que me refiero es a la importancia de aprender a escucharnos, detenernos y hacer los cambios necesarios para cuidarnos. Y para quienes nos dedicamos a acompañar a otras personas, familias o comunidades, ¡con mayor razón!
Hoy, afortunadamente, estoy en un mejor lugar. Y no hablo solo de lo profesional o laboral, sino, sobre todo, de lo personal. Sí, reconozco mis privilegios, pero también sé cuánto me ha costado llegar hasta aquí. He tenido que romper creencias limitantes, desafiar expectativas ajenas, permitirme disfrutar y compartir con las personas y experiencias que me hacen feliz. He aprendido a habitarme, a vivir en el presente, a escucharme… y, sobre todo, ¡a amarme!
(Eso de amarme ha sido lo más grande… pero esa historia luego se las cuenta.)
Gracias por leerme 😊 por favor cuida de ti