11/03/2025
Mantener nuestro cuerpo de manera saludable implica un esfuerzo de voluntad y financiero que muchas veces se ve interrumpido por situaciones que no podemos explicarnos, es decir, al inicio del año estamos llenos de propósitos para desarrollar durante el mismo; gimnasio, actividades deportivas, dentista, ginecólogo, proctólogo, cardiólogo, etcétera y todo irá en función de la etapa del desarrollo en el que nos encontremos o quizás somos padres y anteponemos a nuestros hijos antes que a nosotros o a nuestros padres si ya son adultos mayores. El punto es que, independientemente de la condición social en la que nos encontremos, siempre nos encontramos con momentos en los que nos invade una desmotivación a continuar con los objetivos establecidos, y nos aparecen en la mente ideas tales como: ¡Qué flojera!, “Hoy me daré un descanso”, “Se me olvidó comprar el medicamento”, “Hoy lo dedicaré a mis amigos y no me tomaré el medicamento”, “Pagué el gimnasio y no he ido los últimos 3 días, creo que mejor lo cancelaré” y así, las que se les hayan ocurrido…¿Por qué nos sucede esto?; si bien es cierto que las razones pueden ser las más válidas, también es verdad que hay aspectos culturales y sobre todo psicológicos. Las culturales porque quizás tomamos decisiones empujados por la presión social de invertir en cosas que en realidad no estábamos seguros de querer hacer, como por ejemplo meternos a una actividad que la mayoría de nuestros compañeros de trabajo han decidido realizar y pues, ¿cómo nos van a dejar fuera del grupo?; o bien, asistir al dentista de manera regular, cuando nuestros cuidadores no nos inculcaron el autocuidado, y entonces estamos abandonando un proceso de mantenimiento bucal a medias.
Por lo que respecta al aspecto psicológico, éste podría ser el origen de todos los males, echemos un vistazo de por qué digo esto.
Así como somos conscientes de la necesidad de atender nuestra salud física, es interesante, cómo la salud mental no aparece en el radar de nuestros aspectos importantes, pero ¿cómo podemos identificar que es tiempo de atenderla? la respuesta puede ser tan fácil y a la vez tan difícil de responder.
Contesta la siguiente pregunta...
¿Hay conductas, pensamientos o sentimientos con los que NO te sientes cómodo o cómoda?
Si tu respuesta es SÍ, entonces la sugerencia puede ser visitar a un psicólogo para que éste pueda acompañarte en ese proceso. Hay veces que sólo necesitamos ser escuchados y con eso es suficiente; o quizás, te sugiere visitar a un terapeuta quien está especializado y te ofrezca herramientas para desatar los nudos que te impiden estar en conciencia con tu ser; por último te puede derivar con un psiquiatra, quien es el especialista que te puede ofrecer medicamentos para ayudar a tu cerebro a obtener aquel elemento químico que requiere para funcionar a favor de tu persona.
Atender tu salud mental, puede por inercia, comprender la importancia de atender tu salud física y luego entonces, dejar de postergar aquellos proyectos que nos entusiasman cada inicio de año. Hay quienes obtienen resultados de manera inmediata, y habrá a quienes les cuesta un poco más de tiempo el lograrlos, eso depende de cada uno. El que haya quien los pueda lograr más rápido, no significa que es mejor que otro, simplemente tiene más claro que es importante, dejar de hacer aquellas cosas que le obstaculizan en su SER; o empezar a HACER aquellas cosas que realmente QUIERE.
Es muy probable que al atender nuestra mente, logremos sentirnos mejor con nuestras conductas, pensamientos y sentimientos y por ende, reconozcamos la importancia de atender nuestra salud física, pero además podamos identificar aquellas cosas que verdaderamente nos hacen sentir plenos y en una de esas hasta identifiquemos nuestro propósito real en la vida.