21/11/2022
SOBRE LA SALUD
Muchos de los problemas que tenemos, nuestros problemas orgánicos, podríamos buscar, no sólo una solución sino una solución definitiva, paliarlo más bien desde un punto de vista psíquico o psicoanalítico.
¿Cómo estamos de salud mental los españoles?
No es que venga a decir que tal enfermedad o tal otra se cura con el psicoanálisis para robarle un paciente a los médicos, sino que directamente vengo para cerrar la facultad de medicina, es decir, para inaugurar una nueva facultad de medicina donde se trabaje con el imaginario de los jóvenes estudiantes de medicina, hasta transformar los modelos ideológicos que dicen que el cuerpo es el cuerpo, la mente es la mente y que la conciencia rige los fenómenos psíquicos y que el cuerpo domina los procesos mentales. Habría que modificar todo ese imaginario.
Las leyes biológicas en el hombre, en el ser humano, en las personas que se relacionan con otras personas, dependen de esas relaciones, dependen de esas palabras, dependen de esos sentimientos, es decir, nosotros sabemos, todos saben a pesar de que algunos se hacen los ignorantes, que todos los trastornos funcionales son de características psicosomáticas, todos, desde la simple taquicardia hasta la falta de respiración, los mareos matinales, las nauseas matinales, los trastornos digestivos, trastornos en la ey*******ón, trastornos en la erección, trastornos de vaginismo, dolor vaginal, frigidez, todos estos trastornos son de característica psicosomática.
Las enfermedades ginecológicas son en su 75% de orden psicológico, es decir, estas estadísticas que ya son demasiado brutales, no son la verdad tampoco, que decir un 75% es por falta de investigación y no porque lo psíquico no tenga que ver en desarrollos de enfermedades mortales como la nefrosis, el cáncer, como las enfermedades del colágeno, en tanto todas estas enfermedades que nombré recién, estas enfermedades del colágeno, el cáncer, la nefrosis se producen por una reacción antígeno-anticuerpo, es decir con un mecanismo muy parecido al proceso de la locura.
El loco, el sujeto se vuelve loco cuando un pensamiento, cuando un conocimiento, cuando una realidad no coincide con su realidad, es decir, cuando algo le resulta extraño a su ser, entonces ahí comienza el proceso de la psicosis, es decir, como una defensa del hombre, del ser psicológico contra la idea extraña a él. Bueno, pero el proceso canceroso comienza exactamente igual. Una célula que es extraña de las otras células, que se hace diferente a las otras células, que nace de las células normales y que se reproduce incansablemente hasta matarlo, es decir que el mecanismo es exactamente igual.
el psicoanalista más allá de estos trastornos de la vida del hombre, sus enfermedades o sus pequeñas enfermedades, sus pequeñas mutilaciones, está claro que el psicoanalista puede actuar sobre los modelos ideológicos. Es decir, que una educación psicoanalizada no sería la educación que nos están dando, eso está claro, una pedagogía psicoanalizada no sería el modo en que aprendemos las cosas que aprendemos, en el sentido de lo que decíamos antes, de que ponernos así en el aire era que en todos los hospitales hay un laboratorio clínico donde todo paciente, además del diagnóstico clínico que depende de la sabiduría del médico que lo ve, es decir, que nunca hay que confiar demasiado, la sabiduría está pegoteada con los afectos, es decir, yo soy sabio pero si me levanté enojado, tuve malas relaciones sexuales a la noche y a la mañana me dieron una mala noticia ese día no soy tan sabio. Entonces, está el laboratorio. Mando pedir un análisis de sangre al laboratorio y del laboratorio recibo la confirmación del diagnóstico o la rectificación del diagnóstico. Bueno, lo que pasa es que en ningún hospital, o en muy pocos, ahora en uno o dos, hay lo que sería un laboratorio del alma, es decir, un chequeo de los trastornos anímicos, es decir, afectivos, del paciente que ingresa al hospital.
Porque si no creemos, porque todavía no es el tiempo de creer, que el infarto de miocardio es un hecho psíquico, lo que sí tenemos que creer es que una vez instalado el infarto, hay pacientes que mueren y pacientes que no mueren y que esto no tiene nada que ver con la magnitud del infarto, que en algunos casos un infarto menor muere, y un infarto más masivo, que agarra una capa más grande del tejido cardíaco, no muere. Entonces, también si no creemos que el infarto se produce por los caminos de la palabra, tenemos que creer que la muerte después del infarto se desencadena más que por el infarto, por los problemas o por los deseos que rodean al que tiene el infarto.
Está claro es que cualquier tipo de enfermedad, cualquier tipo de problema orgánico que también se dice, está unido con lo psicosomático, hay que tratarlo desde el punto de vista, por decirlo de alguna manera, de la salud mental.
Entrevista a Miguel Oscar Menassa en la radio (1985)