24/10/2025
Muchos padres, movidos por la ilusión de ver a sus hijos triunfar, caen fácilmente en la trampa de los clubes “de renombre” creyendo que el nombre o el uniforme más llamativo garantizarán el éxito.
Sin embargo, lo que no siempre se comprende es que el progreso real no depende del escudo que se lleva en el pecho, sino del trabajo constante, la atención personalizada y el acompañamiento en el proceso.
En muchos casos, esos niños que se fueron buscando fama o una vitrina más grande terminan retrocediendo, perdiendo minutos de juego o motivación, mientras aquellos que se quedaron, fieles a su proceso, siguen creciendo en silencio, madurando en su fútbol y en su carácter.
El desarrollo no se acelera por cambiar de club, sino por confiar, perseverar y valorar el lugar donde realmente se les enseña con amor y propósito.
Prof. Jaime Reyes