25/01/2026
LA CALUMNIA Y EL JUICIO, JAMÁS VENDRÁ DE UN CORAZÓN LLENO DE DIOS.
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, por la envidia al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo: -”Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?”, a lo que el hombre respondió: “Toma un s**o lleno de plumas y suelta una a una donde vayas”.
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el s**o lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado por toda la ciudad.
Volvió donde el sabio y le dijo: -”Ya he terminado”, a lo que el sabio contestó: -”Esa es la parte más fácil.
Ahora debes volver a llenar el s**o con las mismas plumas que soltaste.
Sal a la calle y búscalas”. El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver, el hombre sabio le dijo: -”Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste y todas las calumnias que inventaste, volaron de boca en boca y ya no lo puedes reparar.
Ve y pídele perdón a tu amigo, y la próxima vez recuerda que es mejor no desparramar las plumas, porque ya nunca se podrán volver a juntar…”
¿Qué puedo hacer entonces ante estas situaciones que dañan mi honor y mi renombre?
Tómalo de quien viene.
El calumniador no sabe bien lo que es amar, por lo tanto, como decía mi abuela “hay que tomarlo de quien viene”. Continúa con tu día a día y muéstrales a los demás qué tan confiable eres en realidad.
“Si murmurar la verdad aún puede ser la justicia de los débiles, la calumnia no puede ser otra cosa que la venganza de los cobardes.”
Jacinto Benavente