14/03/2026
Providencia Fe Esperanza
" O DEJABA DE BEBER O
TENDRÍA QUE VIVIR ENCERRADO
O RECLUIDO "
Esta era mi sentencia, aunque ninguno de ellos me lo dijo en tantas palabras", recordó Bill, "pero no necesitaba que me lo dijeran, ya que en mi corazón lo sabía. Este fue el final de la línea. Llegué a estar mucho más asustado, confuso y desconcertado que nunca. Durante largas horas, pensé sobre mi vida pasada;
¿cómo y por qué pude haber llegado a esto?
Excepto por mi manera de beber, Lois y yo habíamos tenido juntos una vida maravillosa, toda mi carrera había estado llena de emociones e interés y, no obstante, aquí estaba, endemoniado por una obsesión que me condenaba a beber contra mi voluntad y por una sensibilidad corporal que, en el mejor de los casos, me garantizaba la locura.
Esta vez, dejé el hospital realmente invadido por el terror. Evité tomar teniendo un extremo cuidado de buscar sugerencias, de repasar una y otra vez los consejos y la información que me dio el Dr. Silkworth. Gradualmente, las semanas se volvieron meses; poco a poco, cobré ánimo; incluso fui a Wall Street y conseguí hacer unos tratos de poca importancia que llevaron a casa algún dinero, y se empezó a restaurar la muy destrozada confianza que tenían en mí uno o dos de los amigos que tenía ahí. Las cosas se veían mejor, mucho mejor".
TRASNMITELO pag 66
Providencia Fe Esperanza