20/10/2025
A veces, en la relación de pareja, quedamos atrapados en pensamientos como “ya no me quiere” o “si me quisiera, no haría eso”.
La defusión nos enseña a mirar esos pensamientos sin dejarnos llevar por ellos.
La aceptación nos permite abrirnos al malestar que aparece sin huir ni reaccionar con impulso.
Y el yo como contexto nos recuerda que somos mucho más que nuestras emociones del momento: somos el espacio desde el cual podemos elegir actuar con amor, incluso cuando duele.
Desde ahí, la relación se vuelve un lugar más libre, consciente y auténtico.