05/05/2026
A veces no es que la otra persona “no quiera hablar”…
es que ha aprendido que hacerlo no es seguro.
Cuando reaccionamos a la defensiva, invalidamos o evitamos, sin darnos cuenta vamos cerrando la puerta al diálogo. Y poco a poco, la relación deja de ser un espacio de confianza… para convertirse solo en convivencia.
La intimidad emocional no se pierde de golpe, se desgasta en esos pequeños momentos donde alguien quiso abrirse… y no pudo.
Escuchar sin atacar también es una forma de amar.
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