22/05/2026
Mis colegas tienen las consultas llenas de relaciones fallidas y defectuosas por culpa de la propaganda del patriarcado. El sufrimiento que esto acarrea alcanza cuotas altísimas, y no es de extrañar teniendo en cuenta la cantidad de mensajes que las mujeres sin pareja o sin hijos reciben cada día. Parece que siempre vivieran a modo de ensayo para la gran final- ya verás cuando te cases, ya verás cuando seas madre, ya verás cuando te animes a traer el hermanito.
La caballerosidad y ciertos ritos de cortejo han estado centrados en tradiciones eminentemente patriarcales: abrir la puerta del coche o del restaurante, pagar la cuenta, asumir determinadas tareas en la casa en detrimento de otras. No es difícil entender las acusaciones que algunos hacen al feminismo acerca de cómo la igualdad de género acabará terminando con las relaciones románticas.
Por eso hay quien dice que el feminismo ha matado al amor romántico, que el feminismo ha aniquilado el arte de la seducción y el cortejo. Esto no es más que una simpleza, una lectura al servicio de unos cuentos. Sabemos que las relaciones han volviéndose más y más igualitarias a lo largo de los años sin que hayamos perdido un ápice de aquel componente romántico. No hay nada de romántico en ciertas tareas de la casa, ni en el techo de cristal, ni en asumir la brecha salarial, en eso seguro estamos de acuerdo. No hay nada de romántico en los celos, en la posesión, el control de tu pareja, como nos ha enseñado el modelo del amor imperante.
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