27/11/2013
Si estar delgado/a coincide con la emoción de felicidad, y comes helados habitualmente y eres feliz, eres una persona delgada que come mucho helado.
Si tu deseo de estar delgado/a ahora que no lo estás, coincide con la emoción de culpa, y si comes helados habitualmente sintiéndote culpable y tienes que utilizar tu fuerza de voluntad para no comerlos eres una persona gorda que no come helados.
Algunas personas preguntarían; «Si ser desgraciado engorda, ¿por qué no hay personas gordas en los lugares donde escasea la comida?
Son desgraciadas y no están gordas.
Muchas veces mueren de hambre».
Nuestra respuesta sería que si te preocupa la situación actual de falta de comida y temes por tu vida y la de tus seres queridos, estás sintonizando con lo que no quieres.
No importa si no querer estar gordo/a es lo que hace que tus pensamientos vayan a contracorriente o si es la idea de morir de inanición, lo cierto es que tus pensamientos van a contracorriente: tus pensamientos siguen yendo a contracorriente, que es una resistencia a lo que deseas, tanto si deseas la delgadez como tener suficiente comida para tu familia.
Estar delgado/a coincide con la emoción de felicidad. (A favor de la corriente.)
Estar gordo coincide con la emoción de infelicidad. (A contracorriente.)
Tener suficiente comida coincide con la emoción de felicidad. (A favor de la corriente.)
No tener suficiente comida coincide con la emoción de infelicidad. (A contracorriente.)
La clave para crear todo lo que deseas es encontrar la forma de tener pensamientos que vayan a favor de la corriente y que te ayuden a sentirte bien, aunque la situación actual no los favorezca, y usar tu fuerza de voluntad para concentrar tus pensamientos en la dirección de tu deseo y de quíen-eres-realmente, en lugar de usarlo para intentar producir una acción que vaya contra la Corriente.
Al principio puede que tus pensamientos se parezcan a los siguientes:
Estoy gordo. (A contracorriente.)
No quiero estar gordo. (A contracorriente.)
Estoy cansado de estos kilos de más. (A contracorriente.)
No me gusta mí aspecto. (A contracorriente.)
No me gusta ¡a ropa que llevo. (A contracorriente.)
No quiero ir a comprar ropa. (A contracorriente.)
Reprobada muchas cosas. (A contracorriente.)
Nada me funciona. (A contracorriente.)
Recuerda que no tienes que arreglarlo todo. Basta con que encuentres un pensamiento con el que te sientas un poco mejor:
Me gustaría encontrar la manera de adelgazar. (A favor de la corriente.)
Mis pies me lo agradecerán. (A favor de la corriente.)
Repetimos que no son afirmaciones contundentes, pero te ayudan a sentirte mejor y por consiguiente van a favor de la corriente, así que de momento ya has hecho tu trabajo.
Siempre que te des cuenta de que vuelves a las andadas con lo de tu peso, si te esfuerzas por reconducir tus pensamientos a favor de la corriente y seguir concentrándote en el tema hasta que observes un ligero cambio, en breve mejorará tu relación vibratoria respecto a donde te encuentras ahora y lo que deseas, y te sorprenderá ver el impulso que le da a tu proceso esta vibración mejorada.
Todo irá siendo cada vez más fácil, y con el tiempo lograrás el peso deseado.
El Asombroso Poder de las Emociones.
PERMITE que sus Sentimientos sean su Guía.