15/04/2026
𝐄𝐍 𝐀𝐓𝐋𝐀𝐔𝐓𝐋𝐀 𝐒𝐄 𝐇𝐀𝐁𝐋𝐎́ 𝐎𝐓𝐎𝐌𝐈́ 𝐘 𝐍𝐀́𝐇𝐔𝐀𝐓𝐋
𝑃𝑜𝑟 𝐴𝑙𝑎𝑛 𝑆𝑎́𝑛𝑐ℎ𝑒𝑧 𝐶𝑟𝑢𝑧
Distintos fueron los asentamientos en el Altiplano Central a causa de migraciones, convivencia multicultural y debido a razones políticas. Anterior al dominio español, los nahuas dominaban la zona y, antes que ellos, los otomíes se habían asentado en la región Puebla-Tlaxcala y gran parte de lo que hoy compone el Estado de México. En comparación con los nahuas, poco se sabe de los otomíes ya que la historia no los menciona como protagonistas, sino hasta la conquista española, cuando, después de ser invadidos, hicieron alianza con europeos y tlaxcaltecas con el propósito de asegurar su supervivencia. El pueblo otomí no desaparecería, aunque sería desplazado a territorios de Hidalgo, Estado de México y Querétaro, teniendo también presencia en Guanajuato, Michoacán, Tlaxcala, Puebla y Veracruz.
Según el Diccionario de Geografía, Historia y Biografía mexicanas (1910), en Atlautla se hablaban dos lenguas nativas a inicios del siglo XX y, aunque la política de castellanización se habría puesto en marcha en aquella época con el propósito de homogeneizar el idioma, no deja de sorprender el registro de la convivencia entre estas tres lenguas: español, “mexicano” y otomí. Tres lenguas, lo mismo que tres maneras de comprender el mundo. No existe una fecha exacta en que el otomí y el náhuatl dejaron de hablarse en el pueblo, sin embargo, el habla cotidiana conserva rastros de las culturas antiguas en los llamados “indigenismos” (chamaco, milpa, petate, tianguis o “tequio” de “tequitl”, trabajo). No solamente eso, junto con algunas palabras y expresiones provenientes del náhuatl también se repiten costumbres que continúan recordándole al pueblo parte de su identidad ancestral.