07/01/2026
Me quitaba las cutículas hasta que me pasó esto ..
Me ardía el dedo.
No era normal.
Y aun así… lo ignoré.
Sentí primero calor.
Luego presión.
Después un dolor punzante que latía al ritmo del corazón.
Miré la uña. Roja. Inflamada. Brillante.
Pensé: “se me pasará”.
Todo empezó mucho antes.
Con un hábito que parecía inofensivo.
Arrancarme la cutícula. Una y otra vez.
Por ansiedad. Por costumbre. Por manía.
Ese día el dedo estaba sensible.
Al tocarlo… ardía.
Al presionarlo… dolía más.
Por la noche el dolor no me dejó dormir.
Sentía calor local, tensión, molestia constante.
Y miedo.
Porque ya no era solo una uña.
Cuando apareció el pus entendí que algo no estaba bien.
El diagnóstico fue claro: paroniquia.
Una infección alrededor de la uña.
Algo que empieza pequeño…
pero puede complicarse rápido.
Me explicaron lo que podía pasar:
- Infección más profunda
- Necesidad de antibióticos
- Drenaje si el pus no salía solo
- Y en casos graves, compromiso del tejido cercano
A mí me tocó antibiótico.
Y la advertencia: si no mejora, hay que drenar.
Todo por algo que normalicé durante años.
Todo por arrancar la cutícula sin pensar en las consecuencias.
Hoy lo cuento porque esto le puede pasar a cualquiera.
No es exageración.
No es drama.
Es realidad clínica.
La cutícula protege.
Quitarla abre la puerta a infecciones.
A veces el cuerpo avisa en silencio.
Otras… grita con dolor.
Escúchalo antes de que sea tarde.
____
Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.