Psicólogo Sexologo

Psicólogo Sexologo Psicoterapia individual y de pareja. Terapia Psicosexual. Citas al 2222727848.
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Felices fiestas
30/12/2025

Felices fiestas

06/12/2025

A.- Origen sociocultural de las actitudes, creencias y comportamientos sexuales contemporáneos
La manera en que pensamos, hablamos y nos comportamos sexualmente son producto del aprendizaje psicosocial que se sustenta sobre la matrix biológica (entendida como el origen), que va moldeando a través de los años, nuestras expresiones sexuales básicas a partir de ciertas ideas y creencias sociales. Muchos de estos aprendizajes son tan tempranos que no los identificamos como producto del aprendizaje y los repetimos sin cuestionarlos a lo largo de la vida. En muchos casos, ciertas actitudes y expresiones se aprenden junto a su carga emocional y así las seguimos repitiendo.
Al ser socialmente compartidos, esos hábitos, expresiones y estereotipos tienden a permanecer inalterables en las personas y son muy difíciles de modificar a pesar de la educación formal y la experiencia adulta. De esta misma manera, nos apropiamos del canon particular de belleza femenina y de un estereotipo de virilidad masculina entre otros. Es de tomar en cuenta que cada estrato social (a alguno de los cuales pertenecemos), filtra en función de sus propias concepciones, las creencias y valores dominantes y le ofrece a sus integrantes, opciones que les permiten matizar la tendencia social dominante.

Parece que toda la construcción social intersubjetiva sobre el comportamiento sexual humano la podemos resumir en un contínuum que va de lujuria a templanza (según los antiguos griegos) y de lujuria a castidad (según la cristiandad). Ahí se contienen todas las posibilidades socio culturales que han dado origen a los múltiples discursos sobre el tema. Es desde la defensa de la templanza y la castidad (sin llegar al extremo del fanatismo asexual), que podemos entender mejor nuestra propia configuración mental sexual que deriva de varias fuentes: la moral social puritana inglesa que principalmente nos llega vía USA en los S. XVIII/XIX y que contiene la gran mayoría de ideas anti sexuales que aún predominan en nuestro medio. Esta ideología no sólo incluye la preponderancia del afecto sobre lo carnal, la pasividad sexual femenina y el control del deseo sexual, sino también la medicalización del s**o para "curar" la "espermatorrea"/"polución" (masturbación), la histeria, la ninfomanía (deseo sexual excesivo) y la inversión sexual (la homosexualidad), etc., cuyos tratamientos incluían incluso la clitoridectomía y las jaulas metálicas con púas para penes inquietos.

Otra influencia no menos despreciable y anterior a la influencia puritana, es la moral religiosa tradicional que fue predominante e influyó profundamente nuestra forma de entender la sexualidad durante toda la Colonia y hasta la fecha con su énfasis en la descalificación de cualquier actividad sexual que no tenga como único fin, la reproducción. Desde la perspectiva religiosa no se trata de "curar" el cuerpo, sino de modelar y controlar la personalidad generando sentimientos de culpa y vergüenza asociados a actos sexuales específicos. Por otro lado, la idiosincracia popular, contaminada con todas esas ideas y fomentada por conveniencia por esas mismas creencias, derivó en el cultivo de actitudes anti sexuales que se expresan de una manera folklórica en muestras públicas de burla, descalificación, enojo y diversión ante la prostitución, el adulterio, la ilegitimidad de la descendencia, la desnudez, los órganos sexuales, etc. y que pese a su mal gusto, nos siguen acompañando en plena modernidad.

Cabe decir que esta serie de tabúes, creencias, prohibiciones, "enfermedades sexuales", etc., no son el resultado de un único pasado ignoto que sigue generando el mismo tipo de interpretaciones antisexuales todo el tiempo, sino que esas interpretaciones, -en función de situaciones sociales particulares tales como disminución o aumento de la población, importación de modelos y estereotipos de comportamiento sexual del extranjero, contagio masivo de enfermedades de transmisión sexual incluyendo VIH/SIDA y el comercio sexual indiscriminado entre otras-, eventualmente se modifican y se vuelven más o menos permisivas sobre uno u otro tema.
Algunas de estas interpretaciones que tienden a cambiar el modo de pensar y expresar la sexualidad, se imponen rápidamente en el pensamiento colectivo, sin mediar ninguna justificación razonable de tal forma que las adoptamos sin discusión y hay otras que nunca terminan por ser aceptadas. En este sentido, es bastante evidente que la transformación del mundo moderno en el terreno económico y geopolítico está correlacionada con las profundas modificaciones que en pocas décadas hemos experimentado en nuestras formas tradicionales de entender a los s**os y su interacción.

B.- Compendio de actitudes actitudes, creencias y comportamientos sexuales contemporáneos

Derivado del análisis anterior, podemos identificar una serie de ideas, actitudes, estereotipos y comportamientos sexuales que son comunes en nuestra población. Algunos de esos rasgos están tan acentuados que pasan desapercibidos pero otros pueden ser identificados fácilmente por la persona misma. Otros forman parte del comportamiento habitual y otros más aparecen en circunstancias específicas. Este conjunto de rasgos nos hablan de que en nuestra población predomina un modelo de sexualidad moralizante (cargado hacia el extremo de la castidad del continuum), lleno de tabúes e insatisfacciones y cuya sexualidad se vive con ansiedad, temor e inseguridad. El contínuum lujuria-castidad del que me valgo aquí para explicar el origen de nuestra diversidad de pensamientos sobre la sexualidad, permite construir modelos sexuales distintos según los rasgos seleccionados; en este caso, solo destacaré aquí, el modelo que integra a quienes han recibido una educación sexual científica, han superado sus dudas e inseguridades y disfrutan su sexualidad de manera satisfactoria con su pareja bajo un régimen de respeto, atención y complicidad íntima mutua que les permite explorar libremente su universo erótico (este modelo se ubicaría en un punto intermedio del contínuum lujuria-castidad).
Y también mencionaré a quienes, por circunstancias varias, caen dentro del lado lujurioso de la sexualidad y llevan al límite sus capacidades sexuales, carecen de selectividad, buscan su propia satisfacción en cualquier circunstancia, no se responsabilizan del cuidado de su salud y no respetan los límites de las otras personas. Generalmente estos hombres y mujeres no son libertinos gozosos (que sería otro modelo), sino que utilizan la sexualidad como un escape/desahogo físico y emocional y su comportamiento no responde a una auténtica búsqueda de satisfacción.

A continuación mencionaré algunos de los rasgos sexuales más comunes entre nuestra población.
a) Vivimos en la ambivalencia de "quiero pero no debo" en temas tales como masturbación, p***o e infidelidad. El resultado es la insatisfacción y los sentimientos de culpa.
b) Reconocemos y valoramos la actividad sexual como una práctica legítima cuando busca la concepción; con ese objetivo, cualquier hombre y mujer, puede exigir su cumplimiento dentro de la pareja.
c) Solemos ser personas pudorosas al considerar que no es adecuado g***r abiertamente del placer sexual y el orgasmo, pensamos que es de mal gusto; es mejor bajarle dos rayitas.
d) Consideramos que no es correcto mostrar ni admirar el cuerpo desnudo en público aún sin ninguna motivación sexual (no tenemos la cultura del campo nudista ni la del desnudo artístico).
e) No solemos hablar de nuestra propia sexualidad, ni nos sentimos cómodos cuando se habla de s**o en público.
f) Creemos que el erotismo es una doctrina extraña.
g) Pensamos comúnmente que la educación sexual está reñida con nuestros valores y creencias religiosas.
h) Sentimos culpa de padecer una enfermedad de transmisión sexual; es frecuente no atenderla correctamente y tampoco hablar de ella con nadie.
i) Es usual referirnos de forma burlona a la actividad sexual, el tamaño de los órganos sexuales masculinos y la supuesta inconsistencia de los tejidos sexuales femeninos.
j) Utilizamos palabras muy variadas y generalmente descalificativas para referirnos a los órganos sexuales masculinos y femeninos.
k) Reducimos la interacción erótico sexual solo al momento de la penetración y nos concentramos en la satisfacción masculina más que en la femenina.
l) Somos temerosamente sensibles al fallo y la burla femenina sobre el tamaño de nuestro pene y la calidad de nuestro desempeño sexual.
m) Solemos sobrevalorar la experiencia sexual masculina (lo sé todo) al mismo tiempo que desestimamos la femenina.
n) Celamos de forma obsesiva a la pareja, con consecuencias imprevisibles.
o) Tenemos la tendencia a someter a la pareja a la condición simbólica de "hija" o¨"hijo".
p) Creemos que todos los hombres o mujeres quieren s**o todo el tiempo.
q) Es común utilizar la temática sexual para desprestigiar a una mujer (fácil/puta) o a un hombre (acosador/abusivo).
r) Dudamos de la propia virilidad y de la posibilidad de satisfacer a la mujer.
s) Dudamos de ser suficientemente atractivas para nuestra pareja.
NOTA: agrega aquellos rasgos que no aparecen en el listado y que consideras que son típicos de nuestra forma sexual de ser. Si me los envías por este medio, te lo agradeceré.

26/10/2025

Los secretos sexuales de la infancia
En el largo transcurrir de la infancia hasta la pubertad y de esta a la juventud temprana, niños, niñas y adolescentes, entramos en contacto con múltiples personas: familiares, vecinos/as, compañeros/as, amigas/os, profesionales, religiosos y maestros/as entre otras, que se vuelven significativas como referentes de nuestra identidad y aprendizajes tempranos y con quienes establecemos diferentes tipos de relaciones y vínculos afectivos que a veces duran toda la vida.

Entre todos los temas a los que tenemos acceso a través de esas personas, los temas sexuales son muy comunes y generalmente se nos presentan de una manera sorpresiva y poco educativa, provocándonos no pocas veces, una impresión profunda. Por ejemplo, descubrimos que podemos acceder a materiales p***ográficos propiedad de personas adultas de forma casual quienes por equivocación o descuido lo han dejado a nuestro alcance y ese material se convierte en nuestro primer aprendizaje sobre el tema.

Sin embargo en otras ocasiones, el encuentro con el tema sexual es más personalizado ya que nos alcanza en forma directa a través de la interacción con personas mayores no necesariamente adultas tales como tíos/as o primos/as tan solo unos pocos años mayores, que se suele dar a través de juegos sexuales, seducción, tocamientos físicos, exhibicionismo, masturbación, s**o oral, e incluso violación; actividades que pueden prolongarse por años.
El contacto con ese mundo sexual tan propio y tan desconocido, nos genera asombro, interés, miedo, culpa, incredulidad, ansiedad, rechazo, temor, gusto, etc. Esas experiencias para las cuales la mente infantil y juvenil aun no tiene referentes, no pueden ser procesadas cabalmente y sólo quedan registradas en la memoria como "sucesos" que en mayor o menor grado y para bien y para mal, moldearán la identidad sexual adulta.

Más adelante, la gran mayoría de esos recuerdos se convierten en anécdotas sin mayores consecuencias, especialmente cuando hemos tenido la oportunidad de vivir experiencias sexuales consensuadas y haber enriquecido con la educación sexual, nuestra comprensión del cuerpo, los órganos sexuales y la actividad sexual adulta. Sin embargo, existe un número indeterminado de casos que nos muestran que la persona no pudo superar esas experiencias sexuales tempranas (ya sea por las características de su personalidad, las características de su medio familiar y el tipo de experiencias vividas [no sólo de abuso sexual]); y como consecuencia, esas experiencias impactaron desproporcionadamente en la formación del carácter y el comportamiento sexual de la persona.
Aunque las problemáticas psicosexuales a las que me voy a referir a continuación, no tienen una correlación directa con ninguna experiencia específica que haya sido vivida por un niño, una niña o joven, no cabe duda que las afectaciones psicosexuales existen y muchas de ellas (no todas), tienen un antecedente que, cuando es necesario, debe ser cuidadosamente considerado por el profesional.
Entre éstas problemáticas de orden comportamental podemos mencionar la adicción al consumo de p***o, la utilización compulsiva de la masturbación, los sentimientos de culpabilidad asociados a una experiencia homosexual o lé***ca, inhibición o rechazo hacia el s**o oral, incomodidad con el desnudo masculino o femenino, evitación de la penetración, culpabilidad de no haber podido evitar lo que haya sucedido, desprecio por los hombres, rechazo hacia las mujeres, confusión con la orientación sexual propia, preferencia por el s**oservicio, anorgasmia, propensión hacia el abuso y la violencia sexual, desarrollo de alguna parafilia, etc.
De entre las problemáticas ya mencionadas hay que destacar que en todas ellos se encuentran estados emocionales alterados que muchas veces, impiden que la persona busque ayuda profesional ya que la vergüenza, la culpa, el enojo, además de la incomodidad, el resentimiento, los sentimientos agresivos, la humillación, la ansiedad y el stress entre otros, no se lo permiten tan fácilmente.

16/10/2025

S**o con fantasías sexuales
La imaginación es una poderosa herramienta en todas las actividades humanas, nos permite explorar la realidad y nuestras posibilidades de una manera más libre, al margen de los cánones del pensamiento racional, racionalidad que incluso puede verse beneficiada posteriormente con ese nuevo material recogido a través de la imaginación. La imaginación es tan poderosa y nos seduce de tal manera que compite con la propia percepción de la realidad y a veces gana (esto sucede en casos de alteraciones psíquicas que no trataré aquí).

Las fantasías son una de las variantes de la imaginación que nos permiten construir historias no regidas por la lógica que, -utilizadas con un propósito-, pueden ayudarnos a enriquecer nuestra experiencia real real y enfrentar de mejor manera las actividades cotidianas. A pesar de que muchas de las fantasías son derivadas de nuestra propia imaginación, impactan prácticamente con igual intensidad que la realidad en nuestras reacciones psicofisiológicas y, -en el caso particular de este artículo-, se utilizan para fomentar el deseo sexual.

Hombres y mujeres (probablemente de forma diferencial en la que los hombres tendrían más fantasías de tipo físico y las mujeres más fantasías relacionadas con las emociones), utilizamos ampliamente las fantasías para despertar, mantener e incrementar su deseo sexual tanto en el terreno del auto erotismo como en la actividad sexual de pareja. Su uso puede ser voluntario o aparecer de forma involuntaria; es una actividad que puede mantenerse reservada en la propia mente de la persona o ser compartida con la pareja. La motivación que nos lleva a utilizar fantasías sexuales es múltiple, lo importante es que contribuya a un buen desempeño sexual.

Existen muchos mitos con respecto a las fantasías sexuales, por ejemplo se dice que si fantaseas durante la actividad sexual con una persona que no es tu pareja estás siendo infiel; se dice también que la fantasía representa aquello que quieres hacer y no has podido por una u otra razón; también se dice que si fantaseas con una persona cercana y conocida es porque quieres estar con ella; se dice que si ocupas tu tiempo fantaseando durante la actividad sexual, en realidad no estás con tu pareja; también se dice que las fantasías siempre "deben" compartirse con la pareja, etc. Todas las aseveraciones anteriores no tienen ningún fundamento y forman parte del folklore sexual.

Lo que si es cierto es que para que las fantasías sexuales puedan cumplir un propósito positivo en la vida sexual y durante la actividad sexual, no tienen que estar disociadas de sí mismo ni deben substituir a la pareja ya que en estos casos, no se trata de evadir una realidad desagradable para vivir solo una fantasía, sino potenciar lo positivo de ella. Las fantasías son efectivas si van acompañando en segundo plano, y no de manera permanente, la actividad sexual con la pareja con el fin de que su interacción sea más rica.

10/10/2025

Respuesta sexual, una adquisición tardía del desarrollo.

Hasta antes de la pubertad y como una adquisición biológica muy tardía del desarrollo, aparece en niños y niñas la función sexual adulta denominada respuesta sexual, que tiene que ver específicamente con el despertar del interés s**o afectivo por el otro s**o, la predisposición física a la excitación, la cópula, la ey*******ón y el orgasmo.

La respuesta sexual y el cuerpo adulto que le acompaña a partir de ese momento, nos
convierte sorpresiva y rápidamente en hombres y mujeres adultas con capacidad biológica para sentir placer sexual y procrear, obligándonos a definir la construcción infantil de nuestra identidad s**o genérica a través de la cual nos habíamos expresado como niños y niñas durante ese largo periodo de la infancia. Recordemos que hasta la pubertad la sexualidad infantil aún no posee el componente hormonal que le proporciona a la sexualidad su función placentera y reproductiva.

Cuándo la niña o el niño han crecido en un ambiente restrictivo con respecto a la sexualidad, o han recibido una educación formal o informal distorsionada o negativa hacia los órganos y la actividad sexual adulta, tendrán dificultades para aceptar sus cambios corporales y sus funciones una vez llegados a la pubertad. Sus expectativas de convertirse en un ser adulto pleno no será positiva y desarrollarán actitudes contradictorias hacia sus órganos sexuales y su naciente y poderosa respuesta sexual. Las creencias adquiridas dificultarán la aceptación de sí mismo como mujer u hombre y como consecuencia, la construcción de su identidad será caótica, dificultosa y a veces patológica.

En la mayoría de sociedades la educación sexual informal temprana no sólo favorece la construcción de una identidad infantil sino que genera expectativas positivas para afrontar el paso inevitable de conversión de niño a hombre y de niña a mujer; así de esta manera la aparición del cuerpo adulto con sus caracteres sexuales primarios (órganos sexualesy sus funciones) y caracteres sexuales secundarios (barba masculina, pechos femeninos etc.) son incorporados sin problemas en la construcción de la identidad s**o genérica adulta que nos acompañará durante toda la vida.

Una vez que la respuesta sexual se ensambla en el cuerpo, ésta corresponde a la denominada "función reproductiva" del organismo con una característica muy especial que la diferencia de la función respiratoria circulatoria u otra cualquiera; la gran diferencia con esas otras funciones orgánicas es que la función sexual está altamente corticalizada y por lo tanto es susceptible a la influencia social y el control consciente. Por ese motivo, algunos estudiosos del comportamiento sexual afirmamos que la sexualidad no es equivalente a un instinto sexual y no es una función meramente reproductiva. Múltiples motivos de orden social, cultural y psicológico modulan, concientemente o no, su uso y su desempeño otorgándole una
especificidad propia no sólo orgánica sino bio psico social.

Esta alta susceptibilidad de la respuesta sexual a las vicisitudes de nuestra vida afectiva y cognitiva la hacen propensa a una serie de alteraciones que tienen un origen psicológico y no orgánico, tales como la gran mayoría de disfunciones sexuales y otras alteraciones de la identidad sexual.

Al ver desde esta perspectiva el desarrollo psicosexual se advierte con claridad el importante papel que debemos otorgarle a una educación sexual integral que oriente y le dé significado al complejo proceso psicofisiológico que nos lleva a ser personas adultas con una identidad definida. Este proceso en nuestra especie, requiere de un largo acompañamiento familiar y social que nos arrope (cognitiva y afectivamente) ante este maravilloso devenir que es la vida misma.

17/09/2025

Típicos tópicos en las consultas de s**ología (hombres)
Uno de los temas que repetitivamente aparecen en la consulta s**ológica cuando -especialmente los hombres- buscan ayuda para resolver una disfunción sexual (ey*******ón precoz, disfunción eréctil o ambas) es, la p***ografía. Estos hombres dicen utilizar frecuentemente la p***o como fuente de motivación erótica, pasatiempo, diversión e incluso educación sexual. En su narrativa reconocen que, en algún momento de su vida, la p***o les ayudó a iniciar su vida sexual, a desinhibirse y a ser atrevidos con las mujeres; sin embargo ahora, después de muchos años, sienten que dependen para su óptima excitación del material p***o preferido que se ha convertido en un mal hábito, incluso en una adicción de la que no pueden deshacerse a pesar de darse cuenta que está afectando su vida personal y de pareja. Hay que recordar que la p***o es una de las mercancías de más consumo en el mundo; es una mercancía porque se produce para su venta y aunque su utilización está socialmente reprobada, su uso no es ilegal en la mayoría de países.
Por obvias razones, el uso de la p***o y la masturbación van juntas y es un binomio clásico que acompaña la actividad sexual de hombres y mujeres, -especialmente hombres-, desde la adolescencia (incluso antes), hasta la edad adulta, traslapándose y conviviendo junto con la vida sexual en pareja en la mayoría de los casos.
Cuando aparece una disfunción sexual y el hombre busca ayuda profesional, una de las primeras asociaciones que ellos suelen hacer y que llevan a la consulta, es que la p***o los llevó a la masturbación -quizás excesiva-, que al paso de los años ha terminado afectando su buen funcionamiento sexual. Ante la dificultad que implica tratar de auto identificar un motivo válido que de razón de la aparición de la ey*******ón precoz o la disfunción eréctil, el hombre que la padece recurre al análisis de su propia vida sexual y sin más, identifica a la p***o y la masturbación como las causas más probables de su problema.
La aparición de una disfunción es el motivo principal por el cual se busca, -a través de la consulta psicosexual-, disminuir el uso de la p***o y la masturbación y casi nunca de forma independiente, (excepto en el caso que se describirá más abajo). Es sabido que antes de ir a consulta muchos hombres ya han tratado de romper ese patrón de respuesta por distintos medios, incluso utilizando algunas técnicas conductuales que aparecen en internet, generalmente con mucho esfuerzo y pocos resultados efectivos.
Quizás el único motivo por el cuál el hombre suele ir a consulta a tratar directamente su adicción a la p***o y ese "vicio" masturbatorio es la incomodidad y la presión de la mujer al enterarse que su pareja ve p***o y se masturba. Al principio la mujer suele mostrarse incrédula de que su pareja tenga esos comportamientos ya que esas actividades en nuestra cultura, no son "propias de un hombre adulto casado". Sin embargo, al confirmar la sospecha a través de la confesión (siempre parcial) del hombre sobre esas actividades que él jura, no puede controlar voluntariamente aunque haya tratado de hacerlo desde el meritito principio; viene la incomodidad de no saber qué más podría él estarle ocultando, o qué tipo de problemática psicológica oculta ese comportamiento que podría llegar a ser peligrosa para ella o su/s hijos/as. Esas dudas se convierten en una pesadilla hasta que la mujer le exige a su pareja que asista a consulta y resuelva todos sus problemas porque ella ya no se está sintiendo cómoda de esa manera. Y el hombre hace su mejor esfuerzo por resolver por sí mismo las cosas, no puede y al final va a consulta.

14/09/2025

Típicos tópicos en las consultas de s**ología (hombres)
Uno de los temas que repetitivamente aparecen en la consulta s**ológica cuando -especialmente los hombres- buscan ayuda para resolver una disfunción sexual (ey*******ón precoz, disfunción eréctil o ambas) es, la p***ografía. Estos hombres dicen utilizar frecuentemente la p***o como fuente de motivación erótica, pasatiempo, diversión e incluso educación sexual. En su narrativa reconocen que, en algún momento de su vida, la p***o les ayudó a iniciar su vida sexual, a desinhibirse y a ser atrevidos con las mujeres; sin embargo ahora, después de muchos años, sienten que dependen para su óptima excitación del material p***o preferido que se ha convertido en un mal hábito, incluso en una adicción de la que no pueden deshacerse a pesar de darse cuenta que está afectando su vida personal y de pareja. Hay que recordar que la p***o es una de las mercancías de más consumo en el mundo; es una mercancía porque se produce para su venta y aunque su utilización está socialmente reprobada, su uso no es ilegal en la mayoría de países.
Por obvias razones, el uso de la p***o y la masturbación van juntas y es un binomio clásico que acompaña la actividad sexual de hombres y mujeres, -especialmente hombres-, desde la adolescencia (incluso antes), hasta la edad adulta, traslapándose y conviviendo junto con la vida sexual en pareja en la mayoría de los casos.
Cuando aparece una disfunción sexual y el hombre busca ayuda profesional, una de las primeras asociaciones que ellos suelen hacer y que llevan a la consulta, es que la p***o los llevó a la masturbación -quizás excesiva-, que al paso de los años ha terminado afectando su buen funcionamiento sexual. Ante la dificultad que implica tratar de auto identificar un motivo válido que de razón de la aparición de la ey*******ón precoz o la disfunción eréctil, el hombre que la padece recurre al análisis de su propia vida sexual y sin más, identifica a la p***o y la masturbación como las causas más probables de su problema.
La aparición de una disfunción es el motivo principal por el cual se busca, -a través de la consulta psicosexual-, disminuir el uso de la p***o y la masturbación y casi nunca de forma independiente, (excepto en el caso que se describirá más abajo). Es sabido que antes de ir a consulta muchos hombres ya han tratado de romper ese patrón de respuesta por distintos medios, incluso utilizando algunas técnicas conductuales que aparecen en internet, generalmente con mucho esfuerzo y pocos resultados efectivos.
Quizás el único motivo por el cuál el hombre suele ir a consulta a tratar directamente su adicción a la p***o y ese "vicio" masturbatorio es la incomodidad y la presión de la mujer al enterarse que su pareja ve p***o y se masturba. Al principio la mujer suele mostrarse incrédula de que su pareja tenga esos comportamientos ya que esas actividades en nuestra cultura, no son "propias de un hombre adulto casado". Sin embargo, al confirmar la sospecha a través de la confesión (siempre parcial) del hombre sobre esas actividades que él jura, no puede controlar voluntariamente aunque haya tratado de hacerlo desde el meritito principio; viene la incomodidad de no saber qué más podría él estarle ocultando, o qué tipo de problemática psicológica oculta ese comportamiento que podría llegar a ser peligrosa para ella o su/s hijos/as. Esas dudas se convierten en una pesadilla hasta que la mujer le exige a su pareja que asista a consulta y resuelva todos sus problemas porque ella ya no se está sintiendo cómoda de esa manera. Y el hombre hace su mejor esfuerzo por resolver por sí mismo las cosas, no puede y al final va a consulta.
Soy el psicologo s**ologo Alfonso Aguirre. Escribeme por WhatsApp al 2222727848

08/08/2025

Te cuesta hablar de tu sexualidad?
Hasta hace pocos años, la mayoría de temáticas que trata la S**ología en la actualidad, se pensaban y se resolvían como propias de la moral sexual y las buenas costumbres; como consecuencia de esa manera de pensar, aun ahora muchas personas cuando escuchan, hablar o leen sobre posiciones sexuales, juegos sexuales, erotismo, y aún más, cuando se abordan temas relacionados con la infidelidad, ab**to, homosexualidad, placer y masturbación entre otros, no dejan de sentir cierta ansiedad ya que para ellas, son temas que tradicionalmente correspondían a la intimidad y no eran propios de una conversación pública.

El abordaje moral de la sexualidad limita la expresión sexual propia de hombres y mujeres porque les impide un entendimiento claro de su funcionamiento sin tabúes. La moral sexual se convierte en un handicap psicológico tanto cognitivo como emocional, que dificulta la recepción y el procesamiento mental de la información relativa a la sexualidad, -ya sea porque se racionaliza como impropia, innecesaria o incómoda, o por pena y vergüenza-. Al sentirnos incómodos al pensar y hablar sobre nuestra sexualidad, nos vemos imposibilitados para corregir y enriquecer nuestra manera de ser sexual (la forma en que cotidiana e involuntariamente nos expresamos sexualmente a través de nuestras actitudes y comportamientos); asimismo se nos dificulta el mejoramiento de nuestra vida sexual de pareja obligándonos a arrastrar formas de comportamiento arcaicas y poco satisfactorias. En consecuencia, si a pesar de todo aceptamos esa situación como nuestro único destino, lo más seguro es que esa carga moral tradicional heredada, pasará a la siguiente generación a través de lo que se denomina la educación sexual informal.

Desde esa perspectiva tradicional sobre la sexualidad, es muy difícil que la persona reconozca su naturaleza sexual porque se bloquea la necesaria predisposición mental para aceptarse biológica y psicológicamente como un ser sexual. Temas básicos como los órganos sexuales, la respuesta sexual (deseo, excitación y orgasmo), las preferencias eróticas y la orientación sexual, le son difíciles de identificar en sí misma. Tampoco tendría idea sobre si es posible o no modificar la manera en que aprendió a vivir el encuentro sexual, especialmente en los casos en que éste nunca ha sido muy de su agrado y existe insatisfacción.

Si la persona entiende que su dificultad para hablar del tema de la sexualidad es producto de un aprendizaje tradicional por parte de su familia, habrá dado el primer gran paso para avanzar en el conocimiento del tema. Las palabras que abordan el tema no son difíciles de aprender y pueden encontrarse en cualquier libro de educación sexual, sexualidad y s**ología impreso o en línea. Con un poco de interés podrá entender fácilmente conceptos y definiciones sobre el tema. Sin embargo, la parte más complicada que la persona debe enfrentar son sus propias reacciones emocionales que aparecerán involuntariamente cada vez que se acerque al tema porque tiempo atrás, quedaron contradictoriamente asociados esos temas y palabras con una serie de estados anímicos y emocionales de rechazo, excitación, vergüenza y desconfianza entre otros. Aprender a discriminar e ir entendiendo y enfrentando esas reacciones emociones de incomodidad y culpa entre otras, son el segundo gran paso que la persona deberá dar para lograr su propósito. ¿Cómo facilitar este proceso? Para lograr esto, la persona debe tener voluntad para enfrentar esa tarea, desarrollar una actitud positiva y abierta ante el tema, ser honesta consigo misma (evitar evadir o justificar sus reacciones), contrastar las palabras y temas críticos emocionalmente con los conceptos científicos aprendidos para quitarles peso, recrear la forma de ser de su familia en este terreno y tratar de entender ese contexto dentro del cual la persona vivió su niñez, leer alguna obra erótica clásica; si es posible, compartir con alguien de confianza (pareja, amigo, etc) este proceso de aprender a hablar sobre tu sexualidad.

Hay que reconocer que existe un conjunto de palabras en nuestro medio (que forman parte del acerbo verbal de cualquier persona en mayor o menos medida), que no sólo son derivadas del folklore popular sobre la sexualidad, sino que son consideradas obscenas o vulgares porque producen en la persona receptora -como producto del aprendizaje temprano de las mismas-, rechazo o excitación, siendo ambas emociones igualmente perturbadoras. El rechazo por su connotación negativa y la excitación porque al exponer la intimidad de la persona en un contexto impropio, se vuelve vergonzosa. Todas estas palabras son difíciles de utilizar públicamente o con fines educativos no porque sean feas o malas, sino porque han adquirido una carga emocional generalmente negativa durante el proceso de aprendizaje; no son palabras descriptivas (que son las que nos ayudan a entender de qué estamos hablando), sino que a través de ellas emitimos juicios de valor, juzgamos a las personas, sus características y su comportamiento. El darnos cuenta del uso que damos a estas palabras es parte importante del proceso ya mencionado de aprender a hablar sobre tu sexualidad.

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Psicoterapia express

Psicoterapia express se refiere a que el tratamiento psicológico es breve y va dirigido a resolver la problemática de que se trate.

Psicoterapia individual y de pareja. Terapia Psicosexual. Citas al 2222727848. Costo $1,100.00. 11 Poniente No. 2509, Col. La Paz. Puebla Pue.