09/11/2022
¿QUE TAN SEGURA ES LA CIRUGÍA PARA MI ABUELA?
Es una pregunta que se hace con mucha frecuencia. Y cuando se trata de pacientes con fracturas por osteoporosis, las dudas siempre se encuentran presentes.
Existe una creencia en la que consideramos a los ancianos como personas muy frágiles que no son capaces de resistir un procedimiento quirúrgico o que al estar en la tercera edad no tiene caso una operación porque sus actividades ya son mínimas.
Sin embargo, no podemos estar más equivocados. Hoy en día las personas de la tercera edad se encuentran realizando actividades muy variadas y algunos de mas de 80 años siguen siendo económicamente activos hasta ser el sustento de su hogar.
Actualmente hay personas mayores sumamente fuertes y personas jóvenes que aparentan ser ancianos. Por lo anterior, la edad ha dejado de ser un factor decisivo en el momento de optar por una cirugía o determinar que el riesgo es mayor que los beneficios que ésta ofrece.
Las fracturas por fragilidad se presentan de muchas formas, siendo mucho más serias las de cadera y columna. Los riesgos de la fractura no se encuentran en si el hueso sana o no, sino en la inmovilidad que éstas ocasionan, pudiendo llevar a complicaciones que ponen en riesgo la vida.
Con base en lo anterior, el objetivo de todo tratamiento en el caso de este tipo de fracturas es permitir la movilización de la persona lastimada lo antes posible y esto se consigue en muchas ocasiones a través de la cirugía, y aunque entrar al quirófano representa un riesgo, en la mayoría de las ocasiones este riesgo será mucho menor que estar inmóvil en una cama.
Sabemos que nuestros adultos mayores cuentan con algunas enfermedades que a lo largo de los años los han venido aquejando, como diabetes, hipertensión, condiciones del corazón o los pulmones y que incrementan el temor en el momento de necesitar entrar a una sala de operaciones. Por lo tanto la decisión de hacerlo requiere un enfoque objetivo e individualizado de cada caso.
Lo anterior obliga a evaluar a cada persona lastimada a través de distintos especialistas, familiarizados con el funcionamiento corporal de las personas de edad avanzada, como medicina interna, geriatría, cardiología y ortopedia geriátrica con el objetivo de detectar todas las alteraciones que pueda tener el paciente, compensarlas y generar un estado de suficiencia para poder intervenir quirúrgicamente, cuando sea este el caso, lo más pronto posible.
Es muy rara la persona anciana en quien la cirugía supera los riesgos y queda contraindicada, por lo que toda persona debe ser evaluada y debe tener la oportunidad de recuperar un estado de independencia, como mínimo para sus cuidados personales como vestirse, bañarse, acudir al sanitario y comer, ya que perderlos compromete de forma importante su calidad de vida.