27/10/2025
En su sillón bien sentada,
Azalia escuchaba atenta,
cuando entró la huesuda lista,
con su angustia y su tormenta.
“Doctora, vengo cansada,
ya no puedo con la vida.”
Y Azalia, sin titubear,
le soltó una sacudida:
—“¿Y qué haces tú, calaquita,
para cambiar esa historia?
¿O solo vienes a quejarte
sin tomar responsabilidad notoria?”
La muerte se quedó muda,
sintió el espejo en la cara,
pues nadie antes la había
dejado tan confrontada.
“¡Ay Azalia, qué terapia!
Me hiciste ver mi verdad…
Tal vez yo también necesito
trabajar mi ansiedad.”
Y entre risas y verdades,
la flaca se iluminó,
le dejó flores en pago
y al más allá regresó.
Desde entonces, en el panteón,
las ánimas la mencionan:
“Si Azalia te confronta,
¡prepárate, que funciona!”