20/05/2026
**¿Castigo o reforzamiento?**
Hola banda condicionada al entretenimiento. Hoy vengo a compartirles un esquema que quizás pueda esclarecer sus dudas sobre si lo que salta a la vista de sus hipótesis se trata de un reforzador o de un castigador.
Durante alguna experiencia que tuve en algún grupo de Guasap, me tope con una pregunta relacionada al reforzamiento y al castigo. Un usuario X planteaba que gritarle a un niño, en apariencia topográfica del gritar, es un castigador. Pero, ¿Qué pasa si los efectos son de un reforzador? Entonces, ¿es un castigador que funciona como reforzador? ¿o es que tiene dos funciones al mismo tiempo, pero una se antepone ante la otra? Dado que se armó un tremendo debate en ese momento, pensé en aprovechar éste espacio para abordar dicha duda.
En principio, un reforzador se define por los efectos que tiene sobre la conducta, y eso se expresa en un aumento de la probabilidad futura de una respuesta operante por encima de su nivel en la línea base (Madden, 2021). Asimismo, un castigador tendrá un efecto opuesto que, en lugar de aumentar la probabilidad, más bien, va a disminuirla por debajo de su nivel en la línea base.
Ahora, ¿Qué significa decir “por encima o debajo de la línea base”? Vayamos por puntos.
En primer lugar, la línea base se describe como la fase de observación de la ocurrencia natural de una conducta que implica una condición de control antes de introducir un evento a ser evaluado como reforzador o castigador. Es decir, una situación donde la conducta no está expuesta a algún evento que la altere.
Cuando se dice que está por encima o por debajo del nivel de línea base, hace referencia a una expresión de medición estadística predictiva. Si, por ejemplo, el evento que se presenta se tratará de un “castigador”, se predice que la dinámica de la conducta cambiará, y pasa de una situación de línea base a una situación de castigo. Dicho de otro modo, la conducta se verá debilitada, y estadísticamente la línea base, si se expresara en puntos de datos, se verá alterada: esos puntos decaerán hasta alcanzar un punto de estabilidad que se puede expresar como una conducta castigada.
También cabe aclarar que nuestro análisis del proceso no acaba ahí. Para corroborar que se trata de un auténtico castigador o situación de castigo, observamos si, al retirar el estímulo supuestamente aversivo, la conducta aumenta hasta estabilizarse nuevamente a sus niveles originales de línea base antes de introducir ese evento. Por tanto, es muy probable que sí se trate de un castigador. Podrías imaginar esta misma situación, pero con un reforzador.
Dicho esto, un castigador no puede ser un reforzador al mismo tiempo. Si gritar a un niño que se comporta agresivamente se ve topográficamente (por su forma) como un castigador, y que en lugar de que disminuyan las agresiones, éstas más bien se mantienen o cambian a una dinámica distinta de conducta, no significa que haya una doble función ocurriendo simultáneamente.
Si los efectos no debilitan la conducta, entonces no es un castigador. Si la dinámica de la conducta cambia a otra donde en si misma no se debilite, y más bien aumente, entonces quizás se trata del reforzador de otra conducta, pero definitivamente tampoco es un castigador.
Mucho tendrá que ver también el historial de experiencias previas con dicho evento para que, entre otras cosas sin ir a detalles más exhaustivos, sea considerado un castigador o un reforzador por la función que cumple con la conducta. Si bien la topografía es importante para establecer una posible predicción de su función por como se ve, la única manera de corroborarlo es evaluarla a través de un análisis funcional de la conducta.