24/05/2026
Y tu que decides????💕
Hace poco vi un video donde entrevistaban a una mamá que tenía dos hijos con discapacidad.
Uno tenía una condición y el otro autismo grado 2. Entonces le preguntaron:
“Si pudieras regresar el tiempo, ¿los tendrías?”
Y ella respondió que no.
Que no los tendría.
Y sinceramente… no está mal que lo haya dicho.
Porque muchas mamás que tenemos o conocemos hijos con discapacidad probablemente en algún momento nos hemos hecho esa pregunta. Y muchas dirían “no”, otras dirían “sí”. Cada mujer vive procesos distintos, dolores distintos y realidades distintas.
No estamos aquí para juzgarla.
Pero lo que sí me impactó fueron los comentarios.
Había uno que decía:
“Ay, por fin una mamá habla con la verdad y no sale con sus cursilerías de que sus hijos son angelitos y bendiciones.”
Y ahí fue donde pensé… qué fuerte minimizar el amor y la fortaleza de otras mamás solamente porque ellas sí decidieron ver a sus hijos como una bendición.
Porque sí, también existen mujeres que aun sabiendo el diagnóstico antes de que nazca su bebé, deciden tenerlo.
Y existen otras a las que la vida se los pone enfrente de golpe cuando nacen.
Y ahí es donde conoces realmente quién eres.
Porque tener miedo es válido.
Sentirte cansada es válido.
Llorar, frustrarte o pensar “no puedo” también es válido.
Pero también existen mujeres que aun con miedo deciden levantarse todos los días y decir:
“Voy a salir adelante por mis hijos.”
“Voy a construirles una vida digna.”
“Voy a hacer todo lo posible para que no les falte nada.”
Y eso también merece respeto.
Porque yo, por lo menos, no conozco a una sola mamá en mi círculo que tenga un hijo especial y diga:
“Ay no, me vale.”
No conozco una sola.
Todas hacen hasta lo imposible por sus hijos.
Todas se parten el alma trabajando, aprendiendo, investigando, desvelándose y luchando para darles calidad de vida.
Entonces sí… habrá quien diga que es cursi llamarles bendiciones.
Pero muchas mamás sí lo sienten así.
Porque sus hijos las hicieron más fuertes.
Más humanas.
Más conscientes.
Más amorosas.
Las hicieron crecer.
Y no, eso no le quita validez a la mamá que dijo que no los tendría otra vez.
Pero tampoco le quita valor a las mujeres que sí abrazan a sus hijos con amor y los consideran una bendición en sus vidas.
Cada mamá vive una historia distinta.
Pero lo que nunca debería existir es burlarse del amor con el que otra mujer decide vivir su maternidad.