06/11/2025
¿Se imaginan como será para un niño pequeño estar en burn out? No solo los adultos autistas de nivel de apoyo 1 lo padecen, si bien son quienes son capaces de hablar de ello, todas las personas en el espectro experimentan un sobre esfuerzo para cumplir con las demandas del entorno (responsabilidades, tareas, aprendizajes esperados, conductas socialmente aceptables, interacciónes necesarias, tolerar la sobre estimulación, carga de trabajo, horarios y rutinas etc) para ser vistos como funcionales o al menos no tan disfuncionales, está condición está presente desde la infancia más temprana y se manifiesta como " evitación patológica de la demanda", se percibe o se juzga como negatividad, conducta disruptiva, aislamiento, flojera, regresiones o mala conducta. El desgaste cognitivo, físico, y emocional es parte del autismo pues es un sistema neurológico que se esfuerza el doble, el triple y hasta más por hacer lo mismo que hacemos todos.
Saber cuánta carga de trabajo aguanta cada niño o adulto, cuánto trabajo sin pausas, cuánta información puede procesar a la vez, cuántos estímulos sensoriales puede tolerar y cuántas emociones es capaz de gestionar, no solo nos permite ser más empáticos, permite saber el punto donde buscar un equilibrio y desarrollar estrategias de adaptabilidad, diseñar también tareas, rutinas y entornos adaptados y respetuosos, inclusivos, que no exigen de manera absurda cayendo en el abuso y reventando el cerebro con autismo, para después castigar a la persona por no esforzarse más.
Los niños por lo general se verán afectados en su ánimo, estarán irritables, confundidos, extremadamente cansados y desanimados, podrán presentar mayor agresividad y malestar físico, aumentará la evitación patológica de la demanda y aparentara una "regresión", dejando de hacer aquello por lo que tanto se ha esforzado en dominar, todo esto será súper claro que aparecerá justo después de un periodo de trabajo constante y esfuerzos continúo que se percibe como "muchos avances".
Así que empecemos a observar y aprender a equilibrar las demandas acorde a la necesidad de cada uno como parte de los tratamientos, intervenciones y apoyos a las personas con TEA. Esto es una práctica basada en evidencia científica.