30/12/2025
Caminar no debería doler, estas podrían ser las causas.
Caminar es uno de los actos más automáticos del cuerpo humano. Pero cuando apoyar el pie duele, cuando al dar los primeros pasos del día aparece una punzada intensa en el talón o en la planta, ese malestar no es normal: es una señal de alerta.
Una de las causas más frecuentes es la fascitis plantar, una inflamación de la fascia plantar, el tejido fuerte que va desde el talón hasta los dedos y sostiene el arco del pie. Su función es absorber el impacto de cada paso. Cuando se somete a sobrecarga por aumento de peso, calzado inadecuado, muchas horas de pie o actividad física excesiva se inflama y provoca un dolor característico, especialmente al levantarse en la mañana o después del reposo.
Otra causa común es la tendinopatía del tendón de Aquiles, el tendón que conecta la pantorrilla con el talón. Cuando se tensa o inflama, genera dolor en la parte posterior del talón, rigidez y dificultad para caminar o subir escaleras.
En algunos casos, el dolor puede estar relacionado con un espolón calcáneo, una pequeña formación ósea en el talón causada por la tracción repetitiva de los tejidos. No siempre da síntomas, pero cuando lo hace puede sentirse como una molestia punzante al pisar.
También es importante recordar que no todo dolor plantar es mecánico. Alteraciones neurológicas, como la neuropatía periférica, enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide o incluso trastornos metabólicos pueden manifestarse con dolor persistente en los pies.
El mensaje es claro: el dolor en el pie no debe normalizarse. Tus pies son la base que sostiene todo tu cuerpo y cuando duelen, están pidiendo atención. Escucharlos a tiempo puede evitar que algo sencillo se convierta en un problema crónico
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