31/07/2025
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No es que el niño sea inquieto… es que le diste azúcar.
Hay un dato que muy pocos papás conocen…
y que nadie te dice en la escuela, ni en el consultorio, ni en los comerciales:
El azúcar puede alterar el comportamiento de los niños.
Y no estamos hablando de que se pongan “hiper” unos minutos.
Estamos hablando de problemas reales de concentración, de atención, de sueño… y de emociones.
Hay estudios desde hace décadas que relacionan el consumo de azúcar (especialmente en cereales, jugos, panecitos y dulces industriales) con síntomas de hiperactividad, ansiedad y dificultad para aprender.
Pero ¿qué pasa?
Que cuando un niño no se puede estar quieto, lo primero que se dice es:
“Está malcriado”
“O es que es muy inquieto”
“O necesita un psicólogo”
Y muchas veces lo que necesita…
es que le quiten el pan dulce del desayuno.
O el jugo de caja.
O las galletas “con chispas” que dicen “ricas en fibra”.
Porque su cerebro está inflamado, su sistema nervioso está irritado…
y su cuerpecito está intentando funcionar con picos de azúcar que suben y bajan como una montaña rusa.
No es un niño problema.
Es un cuerpo intoxicado que pide ayuda… y nadie lo escucha.
En casa lo entendimos tarde, pero a tiempo:
La mayoría de los alimentos infantiles vienen disfrazados de “nutritivos”, pero son bombas de azúcar disfrazadas de cereal, yogurt, barras, leche saborizada…
Y no, no necesitas pastillas para que tu hijo “se tranquilice”.
Necesitas revisar qué está comiendo.
Y aprender que un desayuno con grasa natural, proteína y comida real… puede cambiar todo.
Todo empieza en la cocina.
Y eso… nadie lo enseña en la escuela.
—Susana y su familia 🍩🍪✍️💬