02/09/2024
Hoy despierto con un profundo agradecimiento en el corazón, reconociendo que cada instante es un regalo sagrado. Ya no hay tiempo que perder en distracciones que nos desvían del camino de la alegría y la plenitud. He dejado atrás la ira, la tristeza, el resentimiento y la apatía, porque hoy elijo abrazar la luz que hay en mí.
Vine a esta tierra con un propósito hermoso: servir a otro ser humano, disfrutar, aprender, reír y dar cada paso con curiosidad, dejando que el miedo se disuelva en el aire que acaricia mi rostro. Cada suspiro es un recordatorio de que estoy viva, una bendición de conexión con todo lo que me rodea. Cuando alguien me mira con ternura, reconozco que esa ternura también vive en mí, manifestando la esencia del amor que somos en nuestra verdad más pura.
Sé que estoy viva cuando escucho no solo con mis oídos, sino cuando siento la música de la vida vibrar en mi piel y mi ser. Veo más allá de lo que mis ojos pueden captar; mi alma contempla lo divino en cada experiencia. No lloro solo por tristeza, sino también por la profunda gratitud que nace de experimentar este viaje único llamado vida.
Cada día es una oportunidad hermosa que no se repetirá. Decido vivir plenamente, erguida y presente, porque el ahora es el único momento que realmente existe.
Agradezco a la vida, agradezco al sol que me ilumina y al gran espíritu que me guía en este camino. Celebro un año más de existencia con amor en cada célula de mi ser. Gracias, vida, por la maravilla de ser. 💚