Psicóloga Lili Bedoya

Psicóloga Lili Bedoya Atención psicológica en línea (Español | Inglés) para adultos:
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Muchas veces confundimos autocompasión con victimismo, pero son dos procesos emocionales totalmente distintos:La autocom...
26/11/2025

Muchas veces confundimos autocompasión con victimismo, pero son dos procesos emocionales totalmente distintos:

La autocompasión es una herramienta saludable: te permite validar lo que sientes, acompañarte y tomar responsabilidad para avanzar.

El victimismo te encierra en el sufrimiento: te hace creer que no tienes agencia y que todo está fuera de tu control.

Los hombres aprenden a evitar la emoción, suprimir la vulnerabilidad y sobrevalorar la autosuficiencia, no porque “sean ...
20/11/2025

Los hombres aprenden a evitar la emoción, suprimir la vulnerabilidad y sobrevalorar la autosuficiencia, no porque “sean así”, sino porque fueron entrenados así.

Día del Hombre: un texto que invita a observar las contingencias que moldean ser “hombre”.

Cada 19 de noviembre aparece el mismo debate: “¿Se felicita o no?”, “¿por qué no se celebra tanto?”, “¿y la igualdad?”. Creemos que la pregunta útil no es si debemos felicitar o no, sino qué conductas estamos reforzando socialmente cuando lo hacemos.

En general, los días conmemorativos no existen para “felicitar”, sino para visibilizar contingencias sociales que afectan a un grupo. Con el Día de la Mujer se entiende bien: desigualdad, violencia estructural, roles impuestos. El Día del Hombre también tiene un propósito, pero diferente: reflexionar sobre los costos conductuales y sociales asociados a la masculinidad tradicional. No para romantizar al hombre, ni victimizarlo, ni competir entre agendas, sino para estudiar los efectos que varias normas culturales han tenido sobre su bienestar psicológico y sus relaciones.

Existen masculinidades como repertorios moldeados por contingencias, no como esencia interna. “Lo masculino” no es un alma, una energía masculina, ni un arquetipo.
Es un repertorio de conductas aprendidas, seleccionadas y mantenidas por:
Reglas culturales (“un hombre debe ser fuerte”, “no puede mostrar miedo”).

Reforzamiento social técnico (“qué hombre tan valiente”, “tú aguanta”).

Castigos encubiertos (burlas por vulnerabilidad, rechazo ante emociones).

Modelamiento temprano en la familia y la escuela.

Contingencias de género en instituciones (trabajo, deporte, roles de cuidado).

El resultado: los hombres aprenden a evitar la emoción, suprimir la vulnerabilidad y sobrevalorar la autosuficiencia, no porque “sean así”, sino porque fueron entrenados así.

¿ACT aporta algo a la reflexión sobre las masculinidades?

ACT se centra en flexibilidad psicológica, y uno de los principales problemas que observa en la masculinidad tradicional es justamente lo contrario: rigidez.

Conductas típicamente reforzadas en hombres:
Evitar pedir ayuda.
Responder con acción inmediata a cualquier emoción incómoda.
Suprimir tristeza o miedo.
Competir incluso en contextos relacionales.
Definir el valor personal según logro, fuerza o control.

Estas reglas, cuando se vuelven rígidas, se convierten en jaulas conductuales.
Desde ACT no se cuestiona la “masculinidad”, sino la falta de libertad para elegir cómo ser hombre.

El trabajo terapéutico busca ampliar repertorios:
Validar la vulnerabilidad como conducta humana, no “femenina”.
Entrenar contacto con la experiencia interna sin lucha.
Aprender habilidades de comunicación afectiva sin etiquetarlas como “debilidad”.
Reconstruir la identidad masculina desde valores, no desde guiones culturales.

En PsicoConductual / Conciencia Plena proponemos ver el Día del Hombre como espacio para analizar costos del repertorio masculino rígido. Algunos efectos conocidos (por datos conductuales y epidemiológicos):

Mayores tasas de suicidio en hombres.
Menor probabilidad de pedir ayuda psicológica o médica.
Mayor consumo de sustancias para regular emociones.
Conductas de riesgo reforzadas como demostración de “valentía”.
Paternidades basadas en rol proveedor, no en vínculo afectivo (aunque lo deseen).
Dificultad para establecer redes de apoyo emocional.

Nada de esto es biológico: son contingencias culturales.

¿Felicitar o no felicitar?

Desde un análisis funcional:
Felicitar genera la topografía de “celebración”, pero no cumple la función del día: reflexionar sobre salud, violencia, relaciones y bienestar.
No felicitar permite mover el foco hacia la “conciencia”, igual que en el Día de la Mujer.

Por lo tanto, la postura coherente con nuestro enfoque sería: No felicitar.

En su lugar, abrir conversación sobre las contingencias que moldean las masculinidades y sus efectos.

No es un día para inflar el ego masculino, sino para observar el costo de ciertos aprendizajes, flexibilizarlos y generar repertorios más amplios y saludables.

¿Qué podemos promover desde ACT y el conductismo radical?
Masculinidades flexibles: no un ideal, sino un repertorio amplio donde la emoción no sea castigada.

Contactar con valores genuinos: ser un hombre no como identidad fija, sino como acciones valiosas elegidas.

Desactivar reglas culturales obsoletas: “tú puedes solo”, “los hombres no lloran”, “el que paga manda”.

Promover habilidades afectivas y prosociales: pedir ayuda, reparar daño, vulnerabilidad, cuidado mutuo.

Redefinir la fuerza: no como control emocional, sino como capacidad de sostener contacto con la experiencia interna.

20/11/2025
04/11/2025

Sabes cuál es la perspectiva conductual y contextual de la psicosis?

Desde el conductismo radical, toda conducta pública o privada es parte del campo de análisis del comportamiento. Las llamadas “psicosis” (como esquizofrenia, trastornos esquizotípicos o esquizoafectivos) no se entienden como fallas internas o enfermedades biológicas aisladas, sino como formas complejas de conducta bajo control de estímulos privados, reglas idiosincráticas y contingencias históricas particulares.

El problema central no radica en que la persona “pierda la realidad”, sino en que su conducta verbal deja de estar controlada por estímulos públicos compartidos y pasa a estar gobernada por eventos privados o reglas personales. Esto rompe el control social del lenguaje y altera el contacto funcional con las contingencias.

Así, lo que la psiquiatría llama “delirio” o “alucinación” son, desde el análisis funcional, conductas verbales o perceptuales con funciones específicas: pueden servir para reducir miedo, dar sentido al sufrimiento o mantener coherencia ante la ambigüedad. El tratamiento, por tanto, no busca eliminar el contenido, sino modificar las funciones y ampliar el repertorio conductual.

Cuando el consultante presenta delirios, hablamos de conductas verbales gobernadas por reglas privadas no ajustadas a contingencias públicas. Suelen tener la función de reducir incertidumbre o angustia: creer que alguien lo vigila puede resultar más tolerable que aceptar que el mundo es caótico e impredecible. Por eso, el foco terapéutico no está en discutir el contenido del delirio, sino en preguntarse qué hace esa creencia por la persona y en entrenar contacto con consecuencias directas más que con reglas ineficaces.

Las alucinaciones auditivas o visuales son conductas perceptuales privadas, bajo control de estímulos emocionales o verbales, que se mantienen por reforzamiento automático o social. Pueden ofrecer compañía, sensación de control o un modo de expresar estados internos que no encuentran contexto social de validación. Por tanto, el abordaje conductual y contextual no consiste en negar la experiencia (“eso no existe”), sino en validarla como evento privado y cambiar la relación con ella: observar la voz sin seguir sus mandatos, notarla como un sonido y no como una orden.

El pensamiento desorganizado representa un fallo en el control contextual del lenguaje: el habla se rige por asociaciones intraverbales o eventos privados, sin anclaje en la situación presente. La intervención se orienta a entrenar discriminación contextual (“¿de qué estamos hablando ahora?”, “¿qué pide esta situación?”) y reforzar verbalizaciones coherentes con el contexto inmediato, modelando un uso funcional del lenguaje.

El retraimiento social y el aplanamiento afectivo suelen reflejar evitación experiencial generalizada: el individuo ha aprendido que el contacto social predice castigo, sobrecarga o rechazo. Se interviene mediante exposición gradual a interacciones seguras, reforzando microconductas de conexión (mirada, saludo, respuesta corta) y conectando con valores de pertenencia y afecto, sin exigir la emoción como requisito.

ACT se orienta a aumentar la flexibilidad psicológica, es decir, la capacidad de actuar conforme a los valores personales aun en presencia de eventos privados dolorosos. En psicosis, esto implica pasar de “quiero que se vayan las voces” a “puedo vivir con sentido aunque las voces estén aquí”.

Los procesos nucleares de ACT se aplican así:

La defusión cognitiva enseña al consultante a notar pensamientos y voces como eventos mentales, no como realidades literales. Por ejemplo: decir “estoy teniendo el pensamiento de que me persiguen” permite observar el pensamiento en lugar de obedecerlo.
La aceptación experiencial implica abrir espacio a las sensaciones, miedo o angustia sin intentar suprimirlas, respirando dentro del dolor.
El yo-como-contexto ayuda a reconocer que quien observa la voz no es la voz misma: hay un “yo” más amplio que contiene la experiencia sin ser definido por ella.
El contacto con el presente se entrena con ejercicios de mindfulness y discriminación sensorial, como notar tres sonidos o texturas reales antes de responder a una voz.
El trabajo con valores reconecta con direcciones vitales: autonomía, amistad, arte, contribución. No se trata de normalizar, sino de dar sentido.
Finalmente, la acción comprometida consolida el cambio: elegir conductas valiosas aunque las voces, miedos o pensamientos sigan presentes.

Desde el AFC, se inicia con un análisis funcional detallado del episodio psicótico. Se identifican los antecedentes (estrés, insomnio, consumo, aislamiento, recuerdos traumáticos), las conductas (verbalizaciones delirantes, aislamiento, conductas rituales) y las consecuencias (alivio, atención, control o sentido). Luego se interviene reduciendo los reforzadores que mantienen la conducta desadaptativa y aumentando los reforzadores naturales de conductas adaptativas como autocuidado, estructura diaria o contacto social.

El entrenamiento en habilidades contextuales busca restablecer control discriminativo: aprender a distinguir estímulos públicos de privados, a observar lo que ocurre en el entorno inmediato y responder a contingencias reales. Esto se hace con modelado, role-playing y reforzamiento diferencial de discurso funcional.

Las intervenciones basadas en exposición y aceptación permiten que la persona se relacione con sus voces o percepciones sin evitarlas ni obedecerlas. Por ejemplo, se practica observar las voces mientras se realiza una actividad concreta (caminar, dibujar), debilitando el control de esos estímulos privados sobre la conducta pública.

El manejo ambiental y social también es esencial: rutinas predecibles, ambientes con bajo nivel de coerción y alto refuerzo positivo, y entrenamiento de la red de apoyo para reforzar conductas adaptativas y no las verbalizaciones delirantes.

El trabajo cotidiano se orienta a la funcionalidad y no a la erradicación del síntoma. El consultante aprende a etiquetar sus experiencias (“esto es una voz”, “esto es un pensamiento”, “esto es una sensación”), anclarse al presente observando estímulos concretos del entorno, registrar las funciones de las voces o pensamientos, y realizar pequeñas acciones valiosas: preparar comida, caminar, contactar a alguien, mantener higiene o sueño regular.

Se enseña a dejar de pelear con los eventos privados: observarlos con curiosidad y continuar actuando conforme a valores. Cada conducta coherente con la vida elegida se refuerza verbal y socialmente, fortaleciendo su sentido de agencia.

En la práctica clínica, esto significa acompañar sin prometer “curas”, sino fomentando una vida significativa con o sin síntomas. El sufrimiento psicótico se aborda como una forma extrema de fusión cognitiva y evitación experiencial, y el objetivo terapéutico es restaurar libertad funcional, no “normalidad perceptual”.

Desde esta perspectiva, la psicosis no es un enemigo que deba eliminarse, sino una forma particular de relación entre lenguaje, historia de aprendizaje y ambiente.
El conductismo radical nos recuerda que incluso los fenómenos más desconcertantes son conductas sujetas a contingencias; el análisis funcional nos permite entender su función y modificar sus condiciones de mantenimiento; y ACT nos brinda un marco ético y experiencial para acompañar el sufrimiento humano con aceptación y compromiso.

No se trata de hacer desaparecer las voces, los pensamientos o las percepciones inusuales, sino de ayudar a la persona a construir una vida valiosa en su presencia.
Ese es el punto donde el conductismo radical y las terapias contextuales se encuentran: en devolver a la persona su capacidad de elegir, sentir y actuar con sentido, incluso en medio del caos del lenguaje y de la mente.

"El sufrimiento mental es real, existe, pero lo que no existe es la categorización. Estamos diciendo a la población que ...
04/11/2025

"El sufrimiento mental es real, existe, pero lo que no existe es la categorización. Estamos diciendo a la población que la esquizofrenia existe, pero lo que existe solamente, y lo que se ha demostrado científicamente, es una susceptibilidad de desarrollar ideas inusuales y oír voces cuando hay estrés.

Es una susceptibilidad, una sensibilidad. ¿Por qué en el DSM-5 no introducen un nuevo diagnóstico que es el de síndrome de susceptibilidad a la psicosis? Esto sería totalmente diferente porque es decir a la gente que todos tenemos susceptibilidades y cuando hay estrés, uno empieza a beber, otro se siente ansioso y otro psicótico. No hay que hablar de enfermedades, pero sí de susceptibilidades y decir a la gente que, si tienes síntomas cuando hay estrés, es una señal de que tienes que aprender a manejar tu susceptibilidad."

El científico holandés pone en cuestión los cimientos de la psiquiatría moderna y alerta de que “el clima social y existencial en el que vive la gente joven hace algo con su mente que provoca que se sientan mal”

04/11/2025

En 2023, el Journal of the Royal Society of Medicine publicó un artículo que desató un intenso debate en la comunidad psiquiátrica y psicológica. Firmado

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