28/05/2023
3-4-5 DIMENSIÓN Y EL LIBRE ALBEDRÍO
Las dimensiones son simplemente estados de conciencia.
Imaginen a tres personas sentadas cerca: una persona vive en la tercera dimensión, una en la cuarta y otra en la quinta y se sientan cerca la una al lado de la otra.
Cada una tiene su propia visión y percepción de la realidad en la que vive, que es diferente a las otras dos.
Quien vive en la 3D sólo usa los tres primeros chakras relacionados con el instinto de supervivencia, la fisicidad, las emociones, la sexualidad y el poder personal como expresión de un sí, relacionado con la mente y la racionalidad. Percibe la soledad, el desapego y, por ende, la falta de fe, no en sentido religioso, sino en cuanto a espiritualidad. La tercera dimensión está relacionada con el dolor, simplemente porque no reconoce el amor, lo rechaza.
El ego es la única conexión con la realidad.
La 4 D es un puente, es el paso entre la 3 y la 5.
Este paso se produce a través del amor, es decir, la apertura del cuarto chakra, el chakra del corazón. Esta apertura permite percepciones superiores de otras realidades y, por ende, una nueva forma de vivir y de ver la realidad circundante. El corazón es la conexión con la Creación.
El amor es su lenguaje.
La cuarta dimensión es el entendimiento del hombre en cuanto a Ser espiritual además de envoltorio físico, y por lo tanto conectado a la creación y siendo creador él mismo a través de la compasión
La cuarta dimensión es volver a la Unión. Primero que nada con uno mismo, luego con otros, y con la Creación.
La 5 D es la apertura y activación de todos los chakras superiores y por lo tanto a la plena expresión de lo que el Ser humano es en realidad: un Ser Divino.
3 D: El dolor y el miedo.
4 D: La activación de la empatía y, por lo tanto, una sensibilidad amplificada que percibe tanto el dolor de la 3 D como la alegría de la 5 D: es una tierra de por medio, en la que se aleja de la oscuridad para encontrar la luz.
5 D: pura alegría, pura manifestación del sí Divino. Puro abandono y absoluta confianza, ya que el control del individuo cesa, y es reemplazado por el alimento de la Creación.
Les pongo un ejemplo:
Imagínense que un Ser elevado, de una dimensión superior, un Ser de Luz, se acerca a estas tres personas sentadas en sus sillas. Este Ser elige manifestarse y ser visto por ellos.
Estas son las diferentes y distinguidas reacciones de cada una de las personas en este encuentro:
• La primera persona relacionada con la tercera dimensión sentirá miedo y recurrirá a explicaciones religiosas para racionalizar lo ocurrido, ya que una confirmación lógica es la única posible para comprender un hecho que en la tercera dimensión no puede existir. O incluso podría negar este encuentro como resultado de su imaginación.
El miedo bloquea y hace incapaz de querer profundizar en este acontecimiento. Este miedo está relacionado con la vieja energía, porque tiene una visión oscura de otras dimensiones, ya que aún no se sabe del amor y la luz.
• La persona que vive en cuarta dimensión recibe este encuentro como un regalo. Casi no se siente digna, ya que aún no está plenamente consciente de sí misma. Y se conmueve, agradece, se inclina, y encuentra consuelo en esta manifestación como confirmación de lo que siente. Este encuentro se convierte en una manifestación externa, visual, de lo que el corazón percibe por dentro.
Este encuentro fortalece la confianza en luz y amor.
• Quien vive en la quinta dimensión, cuando este Ser evolucionado se presenta, simplemente le sonríe. No está sorprendido, sino feliz. Comunica con él telepáticamente y se produce un hermoso diálogo en el amor. Ya no hay asombro, sino conciencia. La persona que vive en la quinta dimensión, terminada la conversación... se levanta de la silla, agradece y saluda, y avanza su camino con alegría.
El Ser de Luz se queda con las otras dos personas sentadas, hasta que estén listas para levantarse también, espontáneamente.
Deben saber que el ser humano terrestre en este momento oscila constantemente entre la 3 y la 5 D.
Todos estamos en transición.
El Libre Albedrío sólo existe en la tercera y cuarta dimensión, ya que todavía hay una percepción desapegada de la realidad. Se está en la dualidad y se necesita elegir constantemente.
Para crecer y evolucionar.
En la quinta dimensión, el Libre Albedrío deja de existir, ya que el ser humano se reapropia de sus capacidades y se acuerda de su misión.
Se alinea totalmente con el Plan Divino.
Ya no es necesario elegir, ya que la sincronicidad de los eventos está en consonancia con su propio sentimiento. Todo sucede espontáneamente, sin necesidad de intervenir con la mente que quiere controlar a través de la personalidad.
La personalidad deja de existir y ya no queda ninguna opción que hacer. Solo el abandono incondicional y, por tanto, el progreso en el flujo, la paz y la serenidad.
El exterior es la manifestación del sí superior. La realidad es creada por la unión con la creación.
Ya no existe el concepto de persona individual, sino del Alma perteneciente al Todo.
Y todo se mueve en esa dirección. Juntos.
Ya no existe el concepto del bien o el mal, todo toma forma simplemente.
El Plan Divino se cumple, porque no es más obstaculizado por el ego y la lógica racional.
Nada se define obstáculo o error, sino simplemente actuación de aquello que es.
Cuyo fin es la Evolución y la Realización de la Vida, en la materia y en todas las formas.
Marika Moretto