26/03/2026
Ignoré un resultado médico y estuve a un paso del cáncer.
Sinceramente, esto no comenzó como un descuido, simplemente me pasaron cosas y pues era la vida pasando.
Siempre me consideré una persona saludable. Me gustaba hacer ejercicio, comer bien, tener equilibrio, meditaba, iba a terapia. Durante mucho tiempo hice crossfit, cuidaba mi alimentación, mi rutina, en pocas palabras me sentía fuerte y saludable. Pero poco a poco, todo empezó a cambiar.
Primero fue el COVID. Me contagié dos veces. No estuve grave, pero mi cuerpo dejó de sentirse igual. Además de las dificultades que esto nos dejó a todos en la cuestión de la economía.
Después vino un embarazo ectópico. Gracias a que escuché a mi cuerpo y atendí algunos síntomas, el Dr. Misael pudo diagnosticarlo muy a tiempo, antes de que se convirtiera en una urgencia, pero el tratamiento fue fuerte. Recibí un medicamento que detiene el crecimiento celular, similar a los que se usan en quimioterapia. Esto no solo fue físico, sino también fue emocional, ya que el mismo día que me estaba enterando que existía un embarazo, estaba enterándome también de que no era viable.
Y luego vino una pérdida muy fuerte en mi vida. Murió mi papá. Él era la cabeza del negocio familiar. Y su ausencia no solo fue emocional, también cambió completamente nuestra dinámica. Tuvimos que hacernos cargo de muchas cosas al mismo tiempo: trámites, responsabilidades del negocio, hablar con clientes sobre lo que había sucedido, resolver temas contables, legales, de todo.
Cambió la economía, la estabilidad, cambió todo. Y todo eso mientras intentábamos procesar el duelo, para lo cual realmente no había tiempo. Entré en un modo completamente reactivo.
Y en ese proceso, me perdí. Dejé de dormir bien, de comer bien, incluso creo que pasé días completamente inapetente. Dejé de hacer ejercicio y sobre todo, dejé de hacer cosas que me gustaban. Tardé mucho en aceptar algo que estaba sucediendo, porque yo consideraba que era suficientemente fuerte para sobrellevar todo, hasta que tuve que aceptar que entré en depresión.
Y mi economía tampoco estaba en su mejor momento. No siempre tenía la facilidad de decir voy a hacerme estudios o voy a ir al doctor. Y sé que no soy la única mujer que ha estado ahí.
En medio de todo eso, durante una promoción de descuento me hice un Papanicolaou.
El resultado fue: ASCUS (células anormales de significado indeterminado). El Dr. Misael me explicó que era necesario darle seguimiento y repetir el estudio. Incluso, estuvo pendiente después de la consulta, enviándome mensajes para recordarme la importancia de revisarlo nuevamente. Pero no lo hice. No es no me importara o que estuviera siendo irresponsable, sino porque en ese momento yo solo estaba intentando sobrevivir.
Pasaron dos años. Dos años. Cuando finalmente regresé a revisarme, el resultado fue:
NIC 3 — lesión de alto grado.
Recuerdo perfectamente ese momento. Sin alarmarme, el doctor me dijo algo que no se me olvida: “Es un paso antes del cáncer.” Y ahí entendí que ya no podía seguir postergándome.
Me realizaron una cono-biopsia para retirar la zona afectada y afortunadamente la cirugía fue exitosa, pero el proceso no terminó ahí. Tenía que entrar en un esquema de vigilancia estricta durante al menos 3 años. Y entonces empezó otra parte del camino. No se trataba solo de seguimiento médico, sino de una reconstrucción completa, porque no puedes sanar tu cuerpo si estás completamente rota por dentro.
Y aquí quiero decir algo importante, no siempre tuve dinero para terapia privada. Pero eso no fue un impedimento para buscar ayuda. Busqué apoyo donde pude: programas del DIF, atención accesible (el programa de salud mental gratuita de Farmacias Similares), podcasts libros, herramientas digitales, escribir, entenderme. No fue un proceso fácil, y debo confesar que tampoco fue continuo, pero fue suficiente para empezar a salir.
Poco a poco regresé a comer mejor, a mover mi cuerpo, a hacer ejercicio, a reconstruir mi rutina paso a paso.
Hace unos días recibí mi segundo Papanicolaou después de la cirugía. Ambos han salido negativos. Y no sabes lo que eso significa para mí. Los nervios que sentí cada vez que llegaba el mensaje con los resultados, darle el click para abrirlo… Y es que se trata solo del resultado.
Es la confirmación de que sí se puede volver, que el cuerpo responde cuando le escuchas, que el seguimiento importa y ayuda, que atenderte a tiempo cambia todo.
Y si estás leyendo esto, quiero decirte algo:
No necesitas tener todo en orden para cuidarte. No necesitas tener economía perfecta, o estar emocionalmente bien, incluso no necesitas sentirte lista.
Solo necesitas no dejarte. Por favor, no te dejes.
Quiero agradecer al Dr. Misael por su seguimiento constante, por insistir cuando yo no estaba lista, por el tratamiento, por una cirugía bien realizada y por acompañarme en todo este proceso.
Porque cuando lo médico no me era suficiente, hubo acompañamiento humano.
Noelia
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🩺 Mensaje del Dr. Misael Ramos.
Muchas pacientes llegan después de atravesar momentos difíciles: duelos, estrés, problemas económicos o emocionales, y eso es el día a día de la mayoría de nosotros.
Pero algo que siempre buscamos transmitir es esto:
La prevención salva vidas. Un Papanicolaou puede detectar cambios antes de que se conviertan en algo más serio. Y en la mayoría de los casos, cuando se detecta a tiempo, sí hay solución. Se trata de acompañarte sin juzgarte. Si tienes un estudio pendiente o has postergado tu revisión:
Hazlo.
💛 Tu salud no tiene que esperar a que todo esté perfecto.