07/11/2025
El otro día, en Instagram, me encontré con un video del doctor Sebastián Chacón Hablaba sobre la cultura mexicana y mencionó algo que me hizo recordar una experiencia muy importante.
En ese momento me recordé algo que casi había olvidado.
Contaba que, en la tradición azteca, el dios Huitzilopochtli, símbolo del Sol y del espíritu, vence al reptil en el cielo.
Decía que el reptil representa las fuerzas más bajas del ser humano: el miedo, la inseguridad, los impulsos primarios, la mente que domina al corazón.
Y que el verdadero trabajo espiritual consiste en vencer a ese reptil interior, pero no destruyéndolo, sino elevándolo al cielo, llevándolo hacia la luz del espíritu.
Cuando escuché eso, sentí que sus palabras despertaban en mí una memoria profunda.
Me recordé de mi propia experiencia, de mi última ceremonia con plantas sagradas.
Antes de iniciar, algo muy especial ocurrió.
Frente al lugar donde estaba preparado para comenzar, aparecieron dos águilas.
Estaban ahí, esperándome. Parecía que conversaban entre ellas, aunque no podía entender lo que decían.
Pero su presencia me marcó, porque no era algo común.
Era raro ver águilas en ese lugar, y justamente estaban ahí, donde yo me encontraba.
Lo interesante también era que esa ceremonia fue personal, muy íntima.
Solo estábamos un amigo y yo, compartiendo la experiencia. Y justamente cuando llegamos los dos, también nos esperaban las dos águilas.
No era casualidad. Las águilas, tanto en la cultura mexicana como en muchas otras, representan el espíritu, la libertad y el elemento aire.
En ese instante sentí que ese viaje sería muy profundo, aunque no sabía hasta qué punto me iba a llevar.
Durante la ceremonia, se me presentó un reptil.
Estaba justo frente a mí. Comenzó a mostrarme muchas cosas: me ayudó a integrar el elemento tierra y a comprender la gran sabiduría que proviene de los cuatro elementos, y lo que cada uno significa para nosotros.
Pero también me mostró “su lado oscuro”
Entendí entonces que esos reptiles no son algo aparte de nosotros, sino que forman parte de nosotros mismos, en esas capas primarias de la conciencia.
El reptil representa una sabiduría antigua, una conexión profunda con la tierra y con los impulsos más antiguos del ser.
Pero al mismo tiempo, simboliza una energía muy mental y con poco corazón
( Si uno no domina a su reptil interior, si no lo eleva, esa energía termina dominando a la persona. )
El reptil también simboliza la serpiente de la vida, la energía kundalini que recorre el cuerpo.
Si no la llevamos al cielo —a los estados más altos de conciencia— usando el poder de la voluntad del espíritu, nos quedamos estancados en la tierra, dominados por los impulsos primarios del ser humano: esos instintos animales que fueron necesarios para la supervivencia, pero que ahora nos limitan cuando seguimos viviendo desde el miedo, la inseguridad, la rabia o los deseos descontrolados.
Esa experiencia fue muy dura.
Fue la primera vez que viví algo tan intenso y negativo con las plantas.
Me llevó a los estados más profundos e inferiores de la conciencia, donde pasé diez días tratando de recuperarme.
Estaba entre dos mundos, y sentía que algo dentro de mí estaba muriendo.
Llegué a pensar que podía morir físicamente, pero al final comprendí que lo que murió no fue mi cuerpo, sino algo mucho más importante: mi antiguo “yo. “
Esa parte vieja de mí que aún no había terminado de realizarse para poder convertirse en una versión más completa de mí mismo.
Y en ese proceso entendí que la muerte interior no es una pérdida, sino una transformación. Lo que desaparece es lo que ya no puede crecer contigo. Lo que se libera es lo que te mantenía en el miedo, la duda o la resistencia. Y lo que nace es una conciencia más libre, más silenciosa y más unida al todo.
Y ahí comprendí lo que decía el doctor Chacón. Vencer al reptil no significa eliminarlo, sino elevarlo.
(No se trata de negar de la materia ni de negar el instinto, sino de transformar esa energía para que sirva al espíritu.)
También comprendí que el equilibrio no consiste solo en elevar. El águila, que representa el aire, también debe bajar a la tierra.
(Porque no se trata de trascender lo terrenal, sino de unir los dos planos. )
Hay que elevar lo denso hacia la luz, pero también traer de vuelta esa luz a la tierra, para vivir desde la sabiduría en el mundo material.
Ese es el verdadero equilibrio: que el espíritu aprenda a volar alto, pero también a tocar la tierra con amor y conciencia.
Morir antes de morir es una de las experiencias más profundas que puede vivir el ser humano.
No se trata de la muerte física, sino de dejar morir las partes que ya no sirven, los patrones que sostienen al viejo yo, ese que vive desde el miedo, la reacción o la separación.
En mi caso, comprendí que esa “muerte” no fue una pérdida, sino un nacimiento.
Lo que murió fue lo que me limitaba, lo que aún quería controlar y resistirse al cambio.
Lo que nació fue una conciencia más libre, más silenciosa, más unida al todo.
————————————
✨ Esa muerte que viví fue solo el tercer proceso.
Antes de llegar ahí, ya había atravesado tres etapas que marcaron completamente mi vida:
1) El encuentro con la Fuente 👁️ — ese instante
donde recordé quién era detrás de todo.
2) La activación del corazón ❤️🔥 — lo que muchos
llaman conciencia crística, cuando la luz
desciende hacia la materia.
3) La muerte interior 🌘 — la luna que cae en sombra, cuando el yo antiguo se derrumba para que nazca lo verdadero.
3 procesos.
3 años de experiencias profundas.
44 años de vida.
Y un solo libro nacido de todo eso.📙
Es un libro nacido de la Fuente, del corazón y de la muerte que libera.
Si estás aquí, no es casualidad.
Si estas palabras te encontraron, quizás ya te tocaba dar el siguiente paso.
🟧 ACTIVA TU SER SUPERIOR
Una guía para recordar quién eres
👉 Accede al e-book aquí:👇🏻
https://go.hotmart.com/V103218708Q
—SopicJosip✍🏻