12/03/2026
Byung-Chul Han: "Es una ilusión pensar que cuanto más activo se vuelva uno, más libre es"
Para el filósofo surcoreano, el individuo se engaña pensando que produciendo más es más libre.
Byung-Chul Han se ha convertido en una de las voces filosóficas más citadas cuando se habla del cansancio contemporáneo. Su análisis de la sociedad actual cuestiona una creencia profundamente arraigada: la idea de que cuanto más hacemos, más libres somos. El filósofo advierte que esta convicción es engañosa y resume su crítica con una afirmación contundente: "Es una ilusión pensar que cuanto más activo se vuelva uno, más libre es".
Según Han, la cultura contemporánea glorifica la actividad constante: trabajar más, entrenar más, producir más, incluso disfrutar más. Esa lógica convierte la vida en una sucesión de objetivos y tareas que nunca terminan. El resultado no es emancipación, sino una sensación creciente de agotamiento que se extiende por todos los ámbitos de la existencia.
A diferencia de épocas anteriores, donde la disciplina venía impuesta desde fuera, hoy cada individuo se exige a sí mismo rendir continuamente. La autoexigencia se convierte así en el nuevo mecanismo de control.
La hiperactividad no es libertad
En 'La sociedad del cansancio', Han desarrolla esta idea con precisión. Allí sostiene que el sujeto contemporáneo se explota a sí mismo creyendo que se realiza. La libertad se interpreta como posibilidad ilimitada de hacer, producir o mejorar, cuando en realidad esa dinámica conduce a una forma de autoexplotación permanente.
Esta situación genera una paradoja inquietante: cuanto más activo se vuelve el individuo, más atrapado queda en la lógica del rendimiento. La vida se transforma en un proyecto que debe optimizarse continuamente, y cualquier pausa parece sospechosa. La hiperactividad se convierte en norma.
El diagnóstico de Byung-Chul Han se articula alrededor de una idea central: el mayor problema de nuestra época no es la prohibición, sino el exceso de positividad. Se nos dice constantemente que podemos lograrlo todo si nos esforzamos lo suficiente. Esa promesa convierte la productividad en un mandato.