01/12/2025
La violencia vicaria no para en México. Lo decimos de frente: señalamos a Edgar Arturo N, académico de la UAM Cuajimalpa y coordinador del Diplomado sobre Desaparición Forzada. Según lo que se denunció en mayo de 2024 él retuvo a su hijo durante sus convivencias, impidiendo que volviera con su madre. Y esto no fue un hecho aislado: lleva desde 2023 levantando denuncias armadas para perjudicarla, acusándola de cosas que ella niega y alienando al niño para alejarlo de su mamá. La violencia viene desde la relación: manipulación, control y maltrato que aumentaron cuando nació el niño y explotaron tras la separación.
También denunciamos que Edgar Arturo N ha saturado a la madre con procesos legales: denuncias, amparos y más denuncias. Todo eso ha servido para enredar los procesos familiares y penales, desgastar al niño y castigar a la madre. Todo esto lo ha logrado con el respaldo de las instituciones de “justicia” de Baja California Sur, que le han permitido avanzar mientras se presenta públicamente como “defensor de derechos humanos”.
La madre del menor, defensora ambiental y activista contra la violencia de género, no ha parado de luchar por recuperar a su hijo. Aun así, denunciamos que, a petición de Edgar Arturo N, una jueza terminó ordenándole callar: prohibiéndole hablar de su situación y hasta impedirle nombrarse víctima de violencia vicaria.
Nos arde la rabia al ver cómo alguien que presume luchar por causas justas utiliza el sistema para separar a un niño de su madre y borrar la voz de una mujer que solo quiere cuidarlo y amarlo.
Por eso hablamos claro: desde nuestra postura, señalamos a Edgar Arturo N como agresor vicario. Porque quien recurre a este tipo de violencia no es padre responsable ni defensor de derechos humanos, por más que se presente como tal.