30/04/2026
Hoy no solo celebramos a los pequeños…
también miramos hacia adentro.
Dentro de cada uno vive un niño y una niña interior que alguna vez sintieron, amaron, se alegraron… y también pudieron experimentar heridas, silencios o ausencias.
El niño representa nuestra fuerza, impulso y libertad.
La niña, nuestra sensibilidad, intuición y capacidad de amar.
Cuando alguno de ellos fue herido, solemos crecer desconectados:
nos cuesta confiar, disfrutar o sentirnos suficientes.
Pero hoy es un buen día para regresar a ellos…
no desde el juicio, sino desde el amor.
Porque al reconocerlos, algo en nosotros se ordena, se suaviza y sana.
"Hoy veo a mi niño y a mi niña interior.
Los honro tal como fueron, con todo lo que vivieron.
Les doy un lugar en mi corazón…
y desde ahí, tomo la vida con amor."
Psic. Susana Berra