25/01/2026
RECHAZO A LA NUERA.
La reciente tensión pública en la familia Beckham volvió a poner sobre la mesa un tema viejo y sistémico, el rechazo a la nuera sin un motivo real,
no hablamos de maltrato, ni de abuso, ni de daño concreto. Hablamos de ese rechazo silencioso, sutil o explícito, que aparece cuando el hijo elige pareja, y la familia no logra acomodarse a ese cambio. Porque cuando no hay un motivo objetivo, el conflicto no es personal, es estructural. En un sistema sano el orden es claro: los padres van primero en la historia, la pareja va primero en el presente, el hijo ya no pertenece emocionalmente a sus padres.
Cuando ese orden no se respeta, aparece el conflicto, no porque la nuera haga algo mal, sino porque ocupa el lugar correcto, y eso, para algunos padres, es insoportable, la nuera se convierte en amenaza simbólica. La nuera no es rechazada por quién es, sino por lo que representa: el crecimiento del hijo, el cambio de lealtad, la pérdida de centralidad de los padres,
el fin de ciertas proyecciones inconscientes. La nuera encarna el “ya no”. Y cuando ese “ya no” no fue elaborado, se transforma en rechazo hacia la nuera.
El chivo expiatorio. Cuando un sistema no puede asumir su propio desorden, necesita un culpable, y muchas veces ese lugar lo ocupa la nuera. Se la señala como: la que “lo cambió”, la que “lo alejó”,
la que “rompió la familia, la que le lava la cabeza, creyendo que su hijo es un ser estúpido y dominable, un mal agradecido. Pero la verdad es más incómoda: la familia ya estaba desordenada, la nuera no crea el conflicto, lo deja al descubierto.
La fantasía de que la nuera debe complacer al sistema. Uno de los errores más comunes es creer que la nuera tiene que: caer bien, adaptarse, agradar, tranquilizar a la familia; la pareja del hijo no está para complacer al sistema familiar, esa no es su función, está para construir su propia vida con su pareja.
¿Qué es lo sano? Lo sano es simple, aunque duela:
respetar la elección del hijo, correrse sin victimizarse, acompañar sin invadir, y si no se puede apoyar… no interferir, debemos entender q los padres pasamos a ser parte del pasado amoroso de nuestro hijo, no del centro de su presente. Cuando hay conflicto con la nuera casi siempre indica lo mismo: el hijo no fue soltado, los padres no aceptaron el nuevo orden, y la pareja quedó atrapada en un lugar que no le corresponde. No es un problema individual, es un desorden sistémico que la familia ya tenia. Cuando los padres rechazan a la nuera, están rechazando a una persona, están resistiéndose a una verdad inevitable: el hijo ya creció y su lealtad ahora está en otro lugar, y ningún sistema que se
aferra al pasado puede vivir en paz con el presente.
¿Qué lugar ocupa la nuera dentro del sistema familiar? Desde la mirada sistémica la nuera no es “una más” de la familia de origen, ocupa un lugar nuevo y específico: 👉 Es la mujer elegida por el hijo para formar su propio sistema. 👉 Representa el presente y el futuro del hijo, no el pasado, por eso incomoda cuando el sistema no está ordenado. El orden sistémico es este:
Los padres pertenecen al sistema de origen (el pasado). La pareja pertenece al nuevo sistema (el presente). La lealtad principal del hijo pasa de los padres a su pareja, cuando este orden se respeta, la nuera no genera conflicto. Cuando no se respeta, la nuera queda mal ubicada y genera conflicto. ¿Qué pasa cuando los padres no sueltan al hijo? La nuera no es vista como pareja, sino como amenaza. Se la cuestiona, se la critica o se la excluye. Se la vuelve responsable de tensiones que ya existían antes, y aparece el mecanismo del chivo expiatorio. 👉 La nuera carga con lo que el sistema no quiere mirar. Desde lo sistémico la nuera no tiene que “caernos bien”, ni adaptarse ni pedir permiso. Su función no es complacer al sistema, sino ocupar su lugar junto a nuestro hijo. Cuando se le exige que: agrade, se someta, se adapte o “no cambie nada”👉 el sistema está negando el crecimiento del hijo.
La nuera no rompe la familia, la nuera revela el desorden. Cuando hay rechazo sin motivo real, el problema no es ella, el conflicto aparece porque el hijo no fue soltado. Y los hijos nacen para ser soltados, todo lo contrario es antinatural, y tiene consecuencias dolorosas para toda la familia.