26/08/2025
La compasión auténtica nace del equilibrio, del entendimiento profundo de que puedes acompañar el dolor ajeno sin fundirte con él. Puedes ser una presencia amorosa sin convertirte en el salvador.
La compasión lúcida te permite saber cuándo dar, cuándo sostener y cuándo soltar.
A veces lo más compasivo es:
NO INTERVENIR, DEJAR QUE EL OTRO APRENDA Y CONFIAR EN SU PROCESO.
Compasión lúcida: estar sin invadir, escuchar sin dirigir, sostener sin absorber el sufrimiento del otro.