29/01/2026
LA SOBERBIA
Constelacion realizada el VIERNES 23 de Enero a las 6:00 pm
Bert Hellinger veía la SOBERBIA no como un simple rasgo de carácter, sino como un desorden profundo del alma dentro del sistema familiar.
Desde su mirada sistémica, la SOBERBIA aparece cuando una persona:
Se coloca por encima de otros (padres, ancestros, la vida misma).
Cree que puede hacerlo mejor que quienes vinieron antes.
Juzga, rechaza o desvaloriza a sus padres o su destino.
Toma una postura interna de “yo sé más”, “yo puedo solo”, “yo no necesito”.
Para Hellinger, esto rompe uno de los Órdenes del Amor:
👉 cada quien tiene su lugar y los que llegaron antes tienen prioridad.
La raíz de la soberbia
Hellinger decía que muchas veces la SOBERBIA no nace del ego, sino del dolor. Es una defensa del alma que intenta compensar:
Un amor infantil no visto.
Una herida de humillación.
Una lealtad inconsciente a un ancestro excluido.
El rechazo del propio origen.
Por eso afirmaba que detrás de la soberbia suele haber mucho miedo y soledad.
Consecuencias sistémicas
Según Hellinger, la SOBERBIA suele traer:
Dificultades en las relaciones.
Bloqueos en la prosperidad.
Conflictos con la autoridad.
Sensación de carga, lucha constante o aislamiento.
Caídas repetidas (la vida “baja” a quien se eleva por encima).
El movimiento sanador
La sanación no está en “bajar la cabeza” por obligación, sino en un movimiento interno de humildad, que Hellinger describía así:
“Tú eres el grande, yo soy el pequeño.”
“Tomo la vida tal como vino, con todo y su precio.”
“Honro lo que fue, aunque me haya dolido.”
La humildad, para Hellinger, no es humillación:
es decir sí a la realidad y ocupar el lugar que nos corresponde.
Cuando la persona deja la soberbia, la vida fluye, el amor vuelve a circular y el sistema se ordena.