04/01/2018
El trastorno por estrés agudo (TEA) es un estado de ansiedad inmediata en respuesta a un acontecimiento traumático en el que los síntomas disociativos agudos predominan juntamente con algunos síntomas de
reexperimentación relacionada con el trauma, evitación e hiperactivación que en conjunto causan un malestar acusado o deterioro funcional. La mayoría de los individuos con TEA, en un futuro, pueden llegar a satisfacer los criterios del TEPT.
El trastorno por estrés postraumático (TEPT) es un trastorno de ansiedad crónica que ocurre en respuesta a uno o más estresores traumáticos y se caracteriza por la reexperimentación de síntomas intrusos relacionados con el trauma, la evitación, el embotamiento emocional y la persistente hiperactivación que origina un malestar clínico pronunciado o un deterioro funcional.
Las últimas investigaciones sobre los factores de riesgo para el TEPT, subrayando que las variables pretrauma predecían sólo débilmente quién desarrollaba TEPT y que las variables relacionadas con la gravedad de la exposición al trauma, como son experimentar amenaza a la propia vida, es el predictor más importantes del trastorno.
Las respuestas postrauma como las estrategias de afrontamiento y las formas de pensar sobre el trauma, sobre uno mismo y sobre el futuro eran elementos contribuyentes importantes en la persistencia del TEPT y éstas son variables que se pueden modifican con la terapia.
Incluso aunque el TEPT sea una reacción transitoria ante la exposición al trauma que remite en dos tercios de los individuos durante los 3-6 meses siguientes, un tercio de los individuos expuestos al trauma desarrollará
una forma crónica del trastorno que puede persistir durante muchos años.
La representación mental del trauma en la memoria de trabajo, por consiguiente, comporta la codificación de información tanto de base conceptual como sensorialmente rica que, en combinación, son responsables de generar los síntomas. los acontecimientos traumáticos alteran enormemente los presupuestos básicos sobre uno mismo, el mundo y las demás personas porque no pueden ser automáticamente asimilados a los esquemas existentes.
La violación de estos presupuestos lleva al individuo con TEPT a percibir que el mundo es un lugar incontrolable, imprevisible y más peligroso. el trauma hace añicos los presupuestos del individuo sobre la invulnerabilidad personal, el mundo como algo benevolente y con sentido y el self como positivo y valioso.
Las alarmas emocionales se producen cuando las representaciones internas del trauma no coinciden con los esquemas preexistentes de uno mismo y de los demás. Esta incongruencia evocará emociones desagradables como la ansiedad, el pánico o la culpa, lo que conduce a los procesos de exceso de control destinados a evitar los estados emocionales temidos.
La estructura esquemática del TEPT viene definida por tres clases de esquemas maladaptativos:
(1) creencias negativas sobre uno mismo,
(2) esquemas negativos sobre el mundo, incluyendo a las restantes personas y
(3) creencias negativas sobre el trauma y los síntomas TEPT.
Dependiendo de la naturaleza y de la frecuencia del trauma, los individuos creen que son vulnerables, están marcados por la experiencia traumática y son más propensos a afrontar más daño y peligro en el futuro. Conciben el mundo como un contexto peligroso, egoísta y cruel en el que las personas son insensibles, críticas y poco fiables. Se pueden considerar como parcialmente responsables del trauma y creer que han sido dañados para siempre por el terrible(s) suceso(s) de su vida. Creen que el TEPT seguirá teniendo un efecto negativo perdurable y esta interpretación negativa de los síntomas TEPT, especialmente los recuerdos intrusos del trauma, les llevarán a iniciar estrategias maladaptativas de control que producirán el efecto involuntario de contribuir a la persistencia del trastorno.
Los objetivos de la terapia cognitiva para el TEPT son:
(1) mejorar la memoria del trauma para que pueda ser integrada con otras memorias autobiográficas;
(2) desactivar los esquemas hipervalentes de amenaza, peligro y vulnerabilidad;
(3) aumentar la aceptación de los pensamientos, imágenes y recuerdos intrusos del trauma;
(4) eliminar las estrategias cognitivas maladaptativas como son la supresión del pensamiento y la rumiación y
(5) reducir la evitación del TEPT o de situaciones que provoquen ansiedad y la confianza en las claves de búsqueda de seguridad.