27/01/2026
Las palabras tienen un poder que muchas veces subestimamos. Pueden acompañar, contener y sanar cuando vienen desde la empatía y el respeto. En cada conversación existe la oportunidad de aliviar el dolor, validar emociones y recordar que nadie tiene que cargar solo. Hablar, escuchar y sentir también es parte del proceso de sanar.
A veces no hace falta tener todas las respuestas. Basta con una palabra dicha a tiempo, una escucha sincera o un abrazo emocional para aliviar lo que pesa en el alma. Tus palabras también pueden ser un espacio seguro.