22/09/2018
EL VINO EN LA HISTORIA
Unido desde su nacimiento a la historia del hombre, éste pronto comprobó sus propiedades nutritivas, energizantes, curativas e incluso mágicas, incorporándolo a su dieta, su vida social y sus ritos espirituales. Hipócrates afirmaba que "el vino es cosa admirablemente apropiada para el hombre, tanto en el estado de salud como en el de enfermedad, si se le administra oportunamente y con justa medida, según la constitución individual". Louis Pasteur afirma que el vino es la más sana e higiénica de las bebidas.
Recientemente se ha informado del descubrimiento de un jarrón de barro encontrado en las montañas de Zagros, en Irán, de 5.500 años de antigüedad, en cuyo fondo se han encontrado restos de vino. Hasta el momento, es el documento arqueológico más antiguo que se conoce de la historia del vino.
El descubrimiento del vino probablemente fue, como el de los grandes descubrimientos de la Humanidad, un hecho casual. Podemos imaginar cómo un depósito donde se almacenaron las uvas recogidas al final del verano fue olvidado en un rincón de la cueva o cabaña. Durante el invierno se produjo la fermentación, y pasados unos meses el hombre probó el zumo fermentado, comprobando sus agradables efectos.
Hace tan solo unos meses apareció un estudio publicado en una revista de gran prestigio, que sugería el efecto preventivo frente a la aparición de determinados tumores malignos de cierto componente del vino, el resveratrol. Por todo ello, y basados en todos estos datos, extraeremos finalmente una serie de consejos sobre cuál debe ser la manera más sana de consumir el vino, es decir, las tres C: Cuánto, Cuándo y Cómo. Concluyendo: El consumo moderado de vino parece relacionarse con una menor incidencia de enfermedades cardio-vasculares y cerebro-vasculares. Sin embargo, todo tiene una cara y una cruz, y nunca hay que olvidar que el consumo excesivo de bebidas alcohólicas puede relacionarse con problemas a distintos niveles del organismo. Hablaremos de ello en otra cita.