Dr. Juan Manuel Avendaño Dominguez

Dr. Juan Manuel Avendaño Dominguez DR. JUAN MANUEL AVENDAÑO DOMÍNGUEZ

CIRCUITO JUAN PABLO II NO. 921-2. PRADOS AGUA AZUL. CED.

PROF. 7514217

BENEMERITA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE PUEBLA

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03/01/2026
Hipertensión Arterial en 2025: Novedades Clave para la Práctica Clínica en Atención PrimariaIntroducciónEste artículo re...
03/01/2026

Hipertensión Arterial en 2025: Novedades Clave para la Práctica Clínica en Atención Primaria

Introducción

Este artículo resume las novedades más importantes del capítulo "¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE HIPERTENSIÓN ARTERIAL?" de la guía "FORMACIÓN AL DÍA EN ATENCIÓN PRIMARIA 2025". La hipertensión arterial (HTA) es un factor de riesgo fundamental que merece nuestra máxima atención. Como factor de riesgo para la enfermedad vascular prematura, su impacto es más potente y su prevalencia mayor que la del tabaquismo, la dislipemia o la diabetes mellitus.

Las guías de práctica clínica más recientes proponen cambios significativos en el diagnóstico y tratamiento de la HTA, con el objetivo de optimizar el control tensional y mejorar los resultados en salud de nuestros pacientes. A continuación, se detallan las actualizaciones clave que todo profesional de Atención Primaria debe conocer para su práctica diaria.

1. El Paradigma Cambiante: Del Riesgo Continuo al Diagnóstico Preciso

El enfoque diagnóstico de la HTA ha evolucionado para reconocer el riesgo desde cifras más bajas y priorizar la confirmación fuera del entorno clínico.

El Riesgo Vascular Inicia Antes: Es crucial comprender que el riesgo de sufrir un evento vascular (EV) comienza a aumentar a partir de cifras de presión arterial de 115/75 mmHg. La evidencia demuestra que por cada incremento de 20 mmHg de presión sistólica y/o 10 mmHg de diastólica, el riesgo de muerte por un evento vascular se duplica.

La Confirmación Diagnóstica es Fuera de la Consulta: Las guías actuales establecen que el diagnóstico de HTA debe ser confirmado mediante mediciones fuera del consultorio. La automedición de la presión arterial en domicilio (AMPA) y la monitorización ambulatoria de 24 horas (MAPA) son los métodos de elección. Ambas técnicas permiten evitar diagnósticos erróneos por fenómenos como la hipertensión de bata blanca o la hipertensión enmascarada. La AMPA es bien aceptada por los pacientes, tiene un coste muy bajo y mejora la adherencia al tratamiento, mientras que la MAPA, aunque más precisa para evaluar el perfil tensional nocturno, es más cara e implica rechazo por parte de algunos pacientes.

2. Estrategia Terapéutica: La Revolución de las Nuevas Guías

Las nuevas recomendaciones transforman la estrategia de tratamiento farmacológico, introduciendo un enfoque más proactivo y combinado desde el inicio.

Más Allá de la HTA: El Concepto de "Presión Arterial Elevada": La guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) de 2024 introduce una nueva clasificación. Define la "presión arterial no elevada" (PS < 120 mmHg y/o PD < 70 mmHg) y la "presión arterial elevada" para cifras en consulta de 120-139 mmHg de sistólica y/o 70-89 mmHg de diastólica. Este cambio permite iniciar tratamiento farmacológico en pacientes que, aun sin cumplir los criterios clásicos de HTA, presentan un evento vascular establecido o un riesgo vascular muy alto, estableciendo un punto de corte para el inicio del tratamiento a partir de 130/85 mmHg.

Terapia Combinada desde el Inicio: El cambio de paradigma más significativo es la priorización de la terapia combinada (doble o triple) a dosis bajas, preferiblemente en una sola pastilla, desde el comienzo del tratamiento para la mayoría de los pacientes. Este enfoque abandona el modelo escalonado anterior, cuyo fracaso se atribuía a la inercia del médico prescriptor en la intensificación del tratamiento y a la falta de adherencia del paciente. La nueva estrategia ha demostrado mejorar la adherencia, evitar la inercia terapéutica y controlar hasta el 90% de los casos de hipertensión primaria. La combinación inicial ideal es un IECA o un ARA-II junto con un diurético similar a la tiazida o un bloqueante de los canales del calcio (BCC).

3. Pilares Fundamentales del Manejo Integral

Un abordaje exitoso de la HTA requiere ir más allá de la prescripción farmacológica, integrando una evaluación completa del riesgo y promoviendo cambios en el estilo de vida.

Evaluación Integral del Riesgo Al confirmar el diagnóstico de HTA, es indispensable realizar una evaluación completa del paciente. Esta debe incluir la búsqueda activa de lesión en órgano diana (HMOD), enfermedad vascular establecida o enfermedad renal crónica (ERC). Esta estratificación del riesgo del paciente en Estadio 1 (HTA no complicada), Estadio 2 (presencia de HMOD, ERC G3, A2 y/o DM sin EV establecido) o Estadio 3 (EV establecido, ERC G4, G5 o A3) es fundamental para guiar la intensidad y la urgencia del tratamiento farmacológico.

Intervenciones en el Estilo de Vida Las medidas no farmacológicas son una piedra angular del tratamiento. Las más eficaces incluyen la pérdida de peso, la adopción de una dieta DASH o Mediterránea, la reducción del consumo de sal sódica, la práctica de ejercicio físico regular, la abstinencia de alcohol y el abandono del tabaquismo (activo y pasivo). Adicionalmente, son beneficiosos la disminución del nivel de estrés, asegurar un sueño reparador y la menor exposición a contaminación ambiental (aire o ruido). Es fundamental subrayar que estas medidas no deben retrasar el inicio de la farmacoterapia en pacientes de alto riesgo, en quienes el beneficio del tratamiento médico es claro e inmediato.

4. Resumen Práctico: Puntos Clave para No Olvidar

Para facilitar la implementación de estas novedades en la consulta diaria, se resumen los siguientes puntos esenciales:

Optimice el screening y la confirmación: Reconozca que el riesgo vascular comienza en 115/75 mmHg y utilice AMPA o MAPA como el método estándar para el diagnóstico y la confirmación de la HTA.

No demore el tratamiento combinado: Para la mayoría de los pacientes, priorice el inicio con biterapia en combinación a dosis bajas, especialmente si su riesgo de EV es alto o muy alto, para mejorar el control y la adherencia.

Evalúe siempre el riesgo cardio-vascular-renal: La cifra de presión arterial no es el único factor; la presencia de HMOD, EV o ERC define la urgencia e intensidad del tratamiento.

Combata la inercia terapéutica y la falta de adherencia: Reconozca que estos son los principales motivos de mal control tensional. Reevalúe a los pacientes de forma continuada, en colaboración con enfermería, para comprobar la eficacia y el cumplimiento del tratamiento.

Identifique y derive oportunamente: Esté alerta a posibles casos de hipertensión secundaria o resistente verdadera para una derivación temprana al nivel asistencial correspondiente.


Un afectuoso abrazo a cada uno de mis pacientes. Feliz Año Nuevo 2026. Agradezco sinceramente la confianza depositada en...
31/12/2025

Un afectuoso abrazo a cada uno de mis pacientes. Feliz Año Nuevo 2026. Agradezco sinceramente la confianza depositada en mí. 🙏💕🎉🎊👏💫😊

Guía Esencial para el Diagnóstico del Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM)1. Introducción: ¿Qué es el Síndrome...
31/12/2025

Guía Esencial para el Diagnóstico del Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM)

1. Introducción: ¿Qué es el Síndrome Genitourinario de la Menopausia?

El Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM) es un término médico introducido en 2014 para sustituir a la denominación más antigua de Atrofia Vulvova**nal (AVV). Se define como el conjunto de síntomas y signos asociados con una disminución de los niveles de estrógenos y otros esteroides sexuales, una situación característica de la menopausia. Esta falta hormonal produce cambios crónicos y progresivos en la anatomía y función del área vulvogenital y del tracto urinario. Es importante saber que el desarrollo y la gravedad del SGM dependen principalmente de la duración del hipoestrogenismo.

Los síntomas del SGM se pueden agrupar en tres categorías principales:

Síntomas Genitales:

Sequedad va**nal

Ardor

Prurito (picor)

Dolor

Síntomas Urinarios:

Urgencia urinaria (necesidad imperiosa de o***ar)

Disuria (dolor o molestia al o***ar)

Infecciones urinarias recurrentes

Incontinencia

Síntomas Sexuales:

Falta de lubricación

Dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales)

Disminución del deseo, la excitación y el orgasmo

A pesar de su alta prevalencia, el SGM se infradiagnostica con frecuencia. Esto se debe a varias razones, como la vergüenza de la paciente para comunicar estos síntomas, la percepción de que son una consecuencia natural e inevitable del envejecimiento, o la creencia errónea de que no existen terapias eficaces. Es importante destacar que los síntomas del SGM disminuyen la calidad de vida de las mujeres de una manera comparable a enfermedades crónicas como el asma o la artritis.

2. La Evaluación Integral: Claves para un Diagnóstico Clínico

El diagnóstico del Síndrome Genitourinario de la Menopausia es principalmente clínico. Esto significa que se basa en los síntomas que refiere la mujer y en los hallazgos identificados durante la exploración ginecológica en el contexto de la menopausia.

2.1. Anamnesis: La Conversación con tu Médico

La anamnesis, o historia clínica, es el primer y más importante paso. Su objetivo es determinar la presencia de los síntomas, su intensidad y el impacto que tienen en la calidad de vida y la salud sexual de la paciente.

Los profesionales sanitarios debemos ser proactivos y preguntar de forma directa, pero siempre con sensibilidad y respeto, para generar un ambiente de confianza. Durante esta conversación, se abordarán puntos clave como:

Antecedentes ginecológicos y la edad en la que se produjo la menopausia.

Presencia de síntomas cardinales como sequedad, ardor o dificultad en las relaciones sexuales.

Hábitos de higiene v***ar y el uso de posibles productos irritantes (jabones, geles de baño, protectores).

Función sexual, incluyendo la presencia de dolor (dispareunia) y el estado de la libido.

Impacto de los síntomas en la calidad de vida general y en las relaciones de pareja.

Síntomas urogenitales asociados, como infecciones de o***a recurrentes o incontinencia.

Los objetivos terapéuticos que buscas y si has recibido tratamiento previo para estos síntomas, así como tu respuesta a dicho tratamiento.

Un aspecto importante a considerar es que evitar las relaciones sexuales puede exacerbar los síntomas del SGM. La actividad sexual regular ayuda a preservar la salud del epitelio va**nal al aumentar el flujo sanguíneo y la elasticidad de los tejidos. Esto no solo es un dato clínico relevante, sino también una perspectiva positiva y proactiva para el cuidado de tu salud genitourinaria.

2.2. Examen Ginecológico: ¿Qué Signos se Buscan?

La exploración ginecológica permite identificar los signos físicos de la atrofia causada por la falta de estrógenos. Los hallazgos más característicos incluyen:

Genitales externos: Se puede observar escaso vello púbico, una pérdida del almohadillado de grasa en los labios mayores, una piel v***ar con menos elasticidad y el estrechamiento del introito (la entrada de la va**na). Estos cambios pueden hacer que el clítoris parezca más protuberante. Generalmente se aprecia una palidez en los labios mayores y menores.

Va**na: El tejido va**nal puede verse acortado, estrecho y poco elástico. La mucosa se presenta delgada, pálida y con una pérdida de las rugosidades (pliegues) características. Puede aparecer eritematosa (enrojecida), con petequias (pequeños puntos rojos) y sangrar con facilidad al mínimo contacto.

Cuello uterino: En ocasiones, puede ser difícil de identificar, ya que puede quedar al mismo nivel que la bóveda va**nal.

Uretra: La apertura de la uretra puede visualizarse más prominente o hipertrofiada.

2.3. Pruebas Complementarias de Apoyo

Aunque el diagnóstico es clínico, algunas pruebas complementarias pueden servir de apoyo, si bien no suelen ser necesarias para confirmarlo.

pH Va**nal: Es una prueba sencilla y muy reveladora. Un pH va**nal igual o superior a 5 es un signo muy indicativo de atrofia. Esto ocurre porque la disminución de estrógenos reduce la población de lactobacilos va**nales, responsables de transformar el glucógeno en ácido láctico. Con menos ácido láctico, el pH va**nal se eleva y se vuelve más alcalino.

Índice de Maduración Va**nal (IMV): Se evalúa mediante una citología (similar a la prueba de Papanicolau). En casos de atrofia, se observa un aumento de las células parabasales (inmaduras) y una drástica disminución de las células superficiales (maduras), que suelen ser inferiores al 5% del total, confirmando el estado de hipoestrogenismo del tejido.

3. Herramientas Diagnósticas para Evaluar la Gravedad

Para objetivar y cuantificar la gravedad del SGM, los especialistas contamos con varias herramientas y escalas validadas. Estas nos ayudan a medir el impacto de los síntomas y a valorar la respuesta a los tratamientos.

Escala de Síntomas Más Molestos (SMM): Es un cuestionario donde la propia paciente califica la gravedad de síntomas como sequedad, dispareunia, ardor y picor en una escala de 0 (ninguno) a 3 (intenso). Su objetivo principal es ayudar a la paciente y al médico a identificar el único síntoma que resulta más molesto, lo cual es clave para enfocar el tratamiento de manera personalizada.

Índice de Salud Va**nal: Es una valoración clínica objetiva que realiza el médico. Se evalúan cinco parámetros: elasticidad, volumen de flujo, pH, integridad del epitelio y humedad. Cada uno se puntúa del 1 al 5. Una puntuación total inferior a 15 se considera indicativa de atrofia.

Índice de Salud V***ar (ISVU): De forma similar al anterior, esta herramienta evalúa el estado de la v***a. Evalúa específicamente los labios mayores, los labios menores, la uretra, el clítoris, el introito, la elasticidad de los tejidos y la presencia de dolor. Puntuaciones más altas en esta escala corresponden a una mayor atrofia v***ar.

4. Diagnóstico Diferencial: No Todos los Síntomas son SGM

Es fundamental recordar que no todos los síntomas genitourinarios que aparecen en la posmenopausia se deben al SGM. Existen otras patologías que pueden causar molestias similares y que deben ser descartadas por un profesional. Algunas de ellas son:

Infecciones va**nales (candidiasis, vaginosis bacteriana).

Dermatitis de contacto (causada por irritantes o alérgenos).

Enfermedades dermatológicas como el liquen plano o el liquen escleroso.

Enfermedades sistémicas que pueden tener manifestaciones genitales (síndrome de Behçet, enfermedad de Crohn).

Tumores del tracto urogenital.

Es importante señalar que la presencia de alguna de estas patologías no excluye el diagnóstico de SGM; de hecho, en ocasiones pueden coexistir.

5. Conclusiones y Mensaje Final

El Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM), antes conocido como atrofia vulvova**nal, afecta a más del 50% de las mujeres posmenopáusicas. Es una consecuencia fisiológica directa de la disminución de estrógenos, y sus efectos no se limitan a la va**na, sino que impactan en la v***a, las vías urinarias y el suelo pélvico. El resultado es un deterioro significativo de la salud sexual y de la calidad de vida.

Si experimentas alguno de los síntomas descritos, es fundamental que no sientas vergüenza y que los comuniques a tu médico o ginecólogo. La menopausia es una etapa natural de la vida, pero el sufrimiento asociado al SGM no tiene por qué serlo. Un diagnóstico claro y preciso es el primer paso para acceder a tratamientos eficaces que pueden aliviar tus síntomas y devolverte el bienestar.

**nal


29/12/2025

El Viaje del Cuerpo en la Menopausia: Comprendiendo el Vínculo Entre Hormonas y Síntomas Genitourinarios

Introducción: Poniendo Nombre a lo que Sientes

La menopausia es una etapa de grandes transformaciones, y muchas mujeres notan cambios significativos en su zona íntima que pueden generar incomodidad y dudas. Si has experimentado sequedad, molestias o incluso dolor, es importante que sepas que no estás sola y que lo que sientes tiene un nombre y una explicación biológica.

El Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM) es el término médico que engloba el conjunto de síntomas y signos que afectan a la va**na, los genitales externos y el tracto urinario inferior. La causa principal de todos estos cambios es la disminución de estrógenos y otros esteroides sexuales, como los andrógenos, que ocurre de forma natural durante esta etapa de la vida. Y aunque es increíblemente común, es una de las condiciones menos diagnosticadas en nuestro país —España posee la menor tasa de diagnóstico de Europa—, lo que deja a muchísimas mujeres sufriendo en silencio.

Para comprender por qué tu cuerpo cambia, te invito a un recorrido que comienza en el origen de todo: la transformación hormonal que define la menopausia.

1. El Punto de Partida: El Descenso de los Estrógenos

El inicio de la menopausia está marcado por un proceso natural conocido como "agotamiento folicular". En términos sencillos, esto significa que los ovarios entran en una nueva fase y reducen drásticamente su producción de hormonas, especialmente de estrógenos.

Antes de la menopausia, los estrógenos desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la salud y la funcionalidad de los tejidos genitourinarios. Su labor es multifacética y constante:

Mantienen un revestimiento fuerte y sano: Los estrógenos actúan como un motor de renovación celular, asegurando que las paredes va**nales se mantengan gruesas y resistentes.

Aseguran una lubricación y nutrición óptimas: Estimulan la producción de glucógeno, un nutriente clave para el ecosistema va**nal, y facilitan la lubricación natural (trasudado) gracias a un buen flujo sanguíneo.

Proporcionan elasticidad y soporte estructural: Gracias a la producción de colágeno y elastina y al mantenimiento del tono muscular, los estrógenos dan a la va**na la firmeza y capacidad de distensión necesarias para su correcto funcionamiento.

Cuando los niveles de estrógenos descienden, esta labor de mantenimiento se interrumpe, desencadenando una serie de cambios en cadena en el cuerpo. Este descenso hormonal es la primera pieza del dominó que explica los síntomas que muchas mujeres experimentan.

2. La Reacción en Cadena: Cómo Responde el Cuerpo al Descenso Hormonal

La falta de estrógenos no pasa desapercibida para el cuerpo. Los tejidos de la va**na, la v***a y el tracto urinario son ricos en receptores de estrógenos, lo que los hace especialmente sensibles a su ausencia. Cuando esta hormona disminuye, estos tejidos comienzan a cambiar su estructura y funcionamiento.

2.1. La Va**na: Un Ecosistema en Transformación

Los efectos en el tejido va**nal son de los más notorios y se manifiestan en tres cambios físicos principales:

Adelgazamiento del epitelio: La pared va**nal, antes gruesa y resistente, se vuelve más delgada, pálida y frágil.

Pérdida de elasticidad y pliegues: La va**na pierde su "rugosidad" característica (los pliegues va**nales) y su capacidad para estirarse, volviéndose menos elástica.

Disminución del flujo sanguíneo: Esto se traduce en una menor lubricación natural, lo que provoca una sensación de sequedad.

Además de estos cambios estructurales, ocurre una transformación crucial en el ecosistema va**nal: la alteración del pH. El proceso es una secuencia clara. Primero, con niveles adecuados de estrógenos, las células va**nales producen abundante glucógeno, que sirve como "alimento" para las bacterias beneficiosas llamadas Lactobacillus. Luego, estos Lactobacillus metabolizan el glucógeno y producen ácido láctico, manteniendo el pH va**nal bajo (ácido), lo que crea una barrera protectora natural que impide el crecimiento de microorganismos dañinos. Finalmente, sin estrógenos, la producción de glucógeno disminuye drásticamente. Sin su fuente de alimento, la población de Lactobacillus se reduce, se produce menos ácido láctico y el pH va**nal aumenta (se vuelve menos ácido), dejando la zona más desprotegida y vulnerable a infecciones.

Pero los cambios no se detienen en la va**na; las zonas circundantes también se ven afectadas.

2.2. La V***a y el Tracto Urinario: Zonas También Sensibles

La falta de estrógenos y el propio envejecimiento también modifican la anatomía de la v***a (los genitales externos):

Se reduce la grasa subcutánea en los labios mayores.

Disminuye el tamaño de los labios menores.

El introito (la entrada de la va**na) tiende a retraerse o estrecharse.

De manera similar, el tracto urinario inferior (vejiga y uretra) también posee receptores de estrógenos. Su ausencia debilita el epitelio que recubre estos órganos, lo que puede provocar la aparición de síntomas urinarios como la urgencia para o***ar o un aumento en la frecuencia de las infecciones.

3. Conectando los Puntos: De los Cambios Físicos a los Síntomas que Percibes

Todos estos cambios fisiológicos que hemos descrito no son abstractos; se traducen directamente en los síntomas y signos que una mujer puede sentir en su día a día. La siguiente tabla conecta cada cambio en el cuerpo con el síntoma que produce, ayudándote a entender la relación causa-efecto.

Cambio en el cuerpo (Causa)

Síntoma resultante (Efecto)

Pérdida de espesor y elasticidad del epitelio va**nal.

Sensación de ardor, picor y fragilidad que puede causar pequeñas heridas o molestias con el roce o durante las relaciones (dispareunia).

Reducción de la producción de secreción y trasudado.

Sequedad va**nal en el día a día y menor lubricación durante la actividad sexual, lo que puede generar dolor.

Aumento del pH va**nal y cambios en la microbiota.

Mayor predisposición a sufrir infecciones va**nales.

Disminución del espesor del epitelio de la uretra y la vejiga.

Síntomas urinarios como urgencia para o***ar, molestias (disuria) y mayor frecuencia de infecciones urinarias.

Es fundamental entender la seriedad de estos síntomas. El impacto negativo del SGM en la calidad de vida de una mujer es similar al de otras enfermedades crónicas como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la artritis y el síndrome del intestino irritable.

Según el estudio REVIVE España, los síntomas más frecuentes del SGM son la sequedad (81%) y la dispareunia (25%) o dolor con las relaciones sexuales.

Precisamente por su gran impacto en la calidad de vida y en las relaciones de pareja, es fundamental entender mejor este último síntoma.

4. Un Foco Especial: La Dispareunia o Dolor en las Relaciones Sexuales

La dispareunia se define como el dolor recurrente o persistente asociado a la penetración va**nal. Durante la menopausia, la causa más común es la dispareunia superficial, un dolor localizado en la entrada de la va**na (el introito) que está directamente relacionado con los cambios de la atrofia vulvova**nal.

Este dolor no es "psicológico", sino el resultado de cambios físicos muy concretos que ya hemos explorado:

La lubricación natural disminuye: Como vimos, la reducción del flujo sanguíneo y de las secreciones va**nales aumenta la fricción durante la penetración, causando irritación y dolor.

El tejido se vuelve frágil y vulnerable: Como explicamos antes, sin estrógenos el epitelio se adelgaza drásticamente. Esto significa que un tejido que antes era resistente ahora es propenso a irritarse y sufrir microlesiones con la fricción, generando una sensación de quemazón o dolor agudo.

Se pierde la elasticidad: La falta de colágeno y elastina hace que la va**na pierda su capacidad de distenderse. Esto puede crear una sensación de tirantez, estrechez o dolor durante la penetración.

La relevancia de este síntoma es innegable. El estudio REVIVE España reveló que la dispareunia es el síntoma más molesto para el 74% de las mujeres que lo padecen, afectando profundamente su bienestar y su vida íntima.

5. Conclusión: Entender tu Cuerpo es el Primer Paso

Como hemos visto, la menopausia inicia una cadena de eventos fisiológicos: el descenso de estrógenos provoca cambios estructurales y funcionales en los tejidos genitourinarios. Estos cambios, a su vez, son la causa directa de síntomas como la sequedad, la irritación, las molestias urinarias y el dolor en las relaciones sexuales.

Es crucial entender que estos síntomas son una consecuencia biológica del déficit hormonal. No son algo que "se pasa con el tiempo"; de hecho, los cambios son progresivos y no mejoran sin atención adecuada. Comprender su origen es el primer y más importante paso para buscar soluciones efectivas.

Romper la "conspiración de silencio" que a menudo rodea estos síntomas es fundamental. No normalices el malestar ni la incomodidad. Hablar de ello y consultar con un profesional de la salud te permitirá encontrar las herramientas necesarias para cuidar de tu bienestar y disfrutar plenamente de esta nueva etapa de tu vida.



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12/12/2025



La Secretaría de Salud informa ⬇️

10/12/2025
HIPERFUNCION TIROIDEATIROTOXICOSIS vs HIPERTIROIDISMO.5 Claves Sorprendentes Sobre la Tiroides Hiperactiva que Debes Con...
10/12/2025

HIPERFUNCION TIROIDEA
TIROTOXICOSIS vs HIPERTIROIDISMO.

5 Claves Sorprendentes Sobre la Tiroides Hiperactiva que Debes Conocer

¿Has sentido alguna vez que tu cuerpo va a mil por hora sin razón aparente? Palpitaciones, una ansiedad persistente, sudoración excesiva, una pérdida de peso que no puedes explicar, o incluso cambios en la piel o el sistema digestivo. Estos síntomas, a menudo atribuidos al estrés de la vida moderna, pueden ser la señal de alerta de una glándula tiroides hiperactiva, una condición conocida médicamente como tirotoxicosis.

Sin embargo, detrás de estos síntomas tan comunes se esconde una condición mucho más compleja y matizada de lo que la mayoría de la gente imagina. No se trata simplemente de un "metabolismo acelerado". La forma en que se diagnostica, a quién afecta y cómo se trata revela fascinantes sutilezas médicas. A continuación, desvelamos cinco claves sorprendentes sobre la tiroides hiperactiva que cambiarán tu perspectiva sobre esta condición.

1. Una glándula acelerada no siempre es la culpable: La diferencia clave entre tirotoxicosis e hipertiroidismo.

Aunque en las conversaciones cotidianas se usan como si fueran lo mismo, en medicina, tirotoxicosis e hipertiroidismo no son sinónimos, y entender la diferencia es crucial.

La tirotoxicosis es el término general que describe el síndrome clínico causado por tener un exceso de hormonas tiroideas circulando en la sangre. Es el "qué" está pasando en tu cuerpo, lo que causa los síntomas. Pero el "porqué" puede variar enormemente. La tirotoxicosis se divide en dos grandes grupos:

Asociada a Hipertiroidismo: Ocurre cuando la propia glándula tiroides está produciendo hormonas de forma excesiva y autónoma. La causa más común es la Enfermedad de Graves.

Sin Hipertiroidismo: Sucede cuando el exceso de hormonas no proviene de una sobreproducción, sino de la liberación de hormonas que ya estaban almacenadas en la glándula (por una inflamación o destrucción glandular, como en la tiroiditis) o por tomar hormonas tiroideas de forma externa.

Esta distinción es fundamental para los médicos. Si la glándula está hiperactiva, el tratamiento buscará frenarla. Pero si solo está liberando hormonas almacenadas por una inflamación temporal, el enfoque es radicalmente diferente. No se intenta 'frenar' la glándula, sino que el tratamiento se centra únicamente en aliviar los síntomas con medicamentos como los betabloqueadores mientras la inflamación cede y la glándula se recupera por sí sola, evitando así terapias agresivas e innecesarias.

2. Una marcada predisposición de género: La asombrosa relación de hasta 10 a 1.

Aunque la tirotoxicosis afecta a un 1-2% de la población general, no lo hace de forma equitativa. Los datos revelan una de las disparidades de género más marcadas en endocrinología.

La relación mujer-hombre para esta condición es de 5 a 10 mujeres por cada hombre afectado. Este dato es contundente y subraya una predisposición biológica muy significativa. Además, el pico de incidencia suele ocurrir en la tercera y cuarta década de la vida, una etapa de gran actividad personal y profesional para muchas mujeres.

Esta estadística no es solo una curiosidad. Pone de manifiesto por qué es una condición que las mujeres, en particular, deben conocer. Estar atenta a los síntomas y no descartarlos como simple estrés puede conducir a un diagnóstico temprano y a un manejo mucho más eficaz, evitando complicaciones a largo plazo.

3. El hipertiroidismo "fantasma": Cuando los análisis gritan pero el cuerpo susurra.

¿Es posible tener un problema de tiroides sin tener ningún síntoma? La respuesta es sí, y se llama hipertiroidismo subclínico.

Esta condición se define por un patrón muy específico en los análisis de sangre: la hormona TSH (la que estimula la tiroides) está suprimida (por debajo de 0.1 mUI/L), pero los niveles de las hormonas tiroideas activas (T4L y T3L) se mantienen dentro del rango normal. La interpretación médica es que existe un "exceso hormonal leve", pero a menudo es tan sutil que es completamente asintomático.

Resulta contraintuitivo tener una alteración hormonal sin que el cuerpo dé señales evidentes. Por esta razón, el hipertiroidismo subclínico suele descubrirse de manera casual en análisis de rutina. Aunque no presente síntomas, su detección es un punto de partida crucial para que el médico inicie una vigilancia y decida si es necesario intervenir, especialmente para prevenir riesgos silenciosos pero graves a largo plazo, como las arritmias cardíacas (fibrilación auricular) o la osteoporosis, dos de las complicaciones sistémicas de un exceso de hormona tiroidea, incluso si es leve.

4. La gran paradoja del tratamiento: Para curar el exceso, hay que provocar el defecto.

Cuando el hipertiroidismo se debe a una sobreproducción real (como en la Enfermedad de Graves), existen tres grandes opciones de tratamiento: fármacos antitiroideos (Tiamazol), terapia con radioyodo (I-131) o cirugía (tiroidectomía). Y aquí es donde encontramos una de las mayores paradojas de la endocrinología.

El tratamiento con fármacos como el Tiamazol funciona bloqueando la producción de hormonas. Sin embargo, su tasa de curación definitiva (remisión) es relativamente baja, alcanzando solo un 20-25% tras 12-18 meses de tratamiento.

Los tratamientos más eficaces y definitivos son el radioyodo (con una tasa de curación cercana al 100%) y la cirugía. Pero, ¿cómo lo consiguen? Destruyendo o eliminando por completo la glándula tiroides. La principal desventaja, que en realidad es el resultado esperado, es que provocan hipotiroidismo permanente. Esto significa que para solucionar el exceso de hormonas, se crea deliberadamente un defecto hormonal que obliga al paciente a tomar terapia de reemplazo con levotiroxina de por vida. Aunque suene drástico, esta es una decisión estratégica: un estado de hipotiroidismo inducido es mucho más fácil, seguro y predecible de manejar —se controla con una dosis estable de levotiroxina en una pastilla diaria— que un estado de hipertiroidismo crónico, que puede ser errático y peligroso.

5. No se trata solo de frenar la glándula: El enfoque terapéutico dual.

El tratamiento de la tirotoxicosis no es una acción única, sino un ataque estratégico en dos frentes que se despliegan simultáneamente. El objetivo es doble: rescatar al paciente de los síntomas inmediatos mientras, en paralelo, se neutraliza la causa raíz del problema.

Componente 1: Manejo Sintomático. Este es el primer paso y el más urgente. Su objetivo es aliviar los síntomas más molestos y peligrosos, como las palpitaciones, el temblor y la ansiedad. Esto se logra con fármacos como los beta-bloqueadores, que actúan rápidamente para calmar la respuesta adrenérgica del cuerpo mientras se controla la causa raíz.

Componente 2: Tratamiento Etiológico. Este es el ataque a la fuente del problema. Su objetivo es controlar la producción hormonal directamente en la glándula tiroides. Aquí es donde entran en juego las modalidades que ya hemos visto: la terapia farmacológica (Tiamazol), la ablación con radioyodo o la cirugía.

Este enfoque dual es un claro ejemplo de cómo la medicina moderna busca un equilibrio: por un lado, proporciona alivio inmediato para que el paciente se sienta mejor; por otro, trabaja en una solución definitiva para la causa subyacente. El objetivo final es siempre el mismo: alcanzar el eutiroidismo y el bienestar del paciente.

Una Lección de Equilibrio Hormonal

La próxima vez que escuches sobre palpitaciones, ansiedad o una pérdida de peso inexplicable, sabrás que la historia es mucho más profunda que un simple 'metabolismo acelerado'. Como hemos visto, la tiroides hiperactiva es una condición de matices: donde un exceso de hormonas no siempre significa una glándula hiperactiva, donde el género juega un papel desproporcionado y donde la 'cura' más efectiva es una paradoja médica calculada.

La lección más importante es que no hay una solución única para todos; la elección del tratamiento es personalizada y depende de la causa, la edad, las comorbilidades y las preferencias del paciente. ¿Conoces la importancia de escuchar las señales sutiles que envía tu cuerpo y cómo un diagnóstico preciso puede cambiarlo todo?.

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