29/12/2025
El Viaje del Cuerpo en la Menopausia: Comprendiendo el Vínculo Entre Hormonas y Síntomas Genitourinarios
Introducción: Poniendo Nombre a lo que Sientes
La menopausia es una etapa de grandes transformaciones, y muchas mujeres notan cambios significativos en su zona íntima que pueden generar incomodidad y dudas. Si has experimentado sequedad, molestias o incluso dolor, es importante que sepas que no estás sola y que lo que sientes tiene un nombre y una explicación biológica.
El Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM) es el término médico que engloba el conjunto de síntomas y signos que afectan a la va**na, los genitales externos y el tracto urinario inferior. La causa principal de todos estos cambios es la disminución de estrógenos y otros esteroides sexuales, como los andrógenos, que ocurre de forma natural durante esta etapa de la vida. Y aunque es increíblemente común, es una de las condiciones menos diagnosticadas en nuestro país —España posee la menor tasa de diagnóstico de Europa—, lo que deja a muchísimas mujeres sufriendo en silencio.
Para comprender por qué tu cuerpo cambia, te invito a un recorrido que comienza en el origen de todo: la transformación hormonal que define la menopausia.
1. El Punto de Partida: El Descenso de los Estrógenos
El inicio de la menopausia está marcado por un proceso natural conocido como "agotamiento folicular". En términos sencillos, esto significa que los ovarios entran en una nueva fase y reducen drásticamente su producción de hormonas, especialmente de estrógenos.
Antes de la menopausia, los estrógenos desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la salud y la funcionalidad de los tejidos genitourinarios. Su labor es multifacética y constante:
Mantienen un revestimiento fuerte y sano: Los estrógenos actúan como un motor de renovación celular, asegurando que las paredes va**nales se mantengan gruesas y resistentes.
Aseguran una lubricación y nutrición óptimas: Estimulan la producción de glucógeno, un nutriente clave para el ecosistema va**nal, y facilitan la lubricación natural (trasudado) gracias a un buen flujo sanguíneo.
Proporcionan elasticidad y soporte estructural: Gracias a la producción de colágeno y elastina y al mantenimiento del tono muscular, los estrógenos dan a la va**na la firmeza y capacidad de distensión necesarias para su correcto funcionamiento.
Cuando los niveles de estrógenos descienden, esta labor de mantenimiento se interrumpe, desencadenando una serie de cambios en cadena en el cuerpo. Este descenso hormonal es la primera pieza del dominó que explica los síntomas que muchas mujeres experimentan.
2. La Reacción en Cadena: Cómo Responde el Cuerpo al Descenso Hormonal
La falta de estrógenos no pasa desapercibida para el cuerpo. Los tejidos de la va**na, la v***a y el tracto urinario son ricos en receptores de estrógenos, lo que los hace especialmente sensibles a su ausencia. Cuando esta hormona disminuye, estos tejidos comienzan a cambiar su estructura y funcionamiento.
2.1. La Va**na: Un Ecosistema en Transformación
Los efectos en el tejido va**nal son de los más notorios y se manifiestan en tres cambios físicos principales:
Adelgazamiento del epitelio: La pared va**nal, antes gruesa y resistente, se vuelve más delgada, pálida y frágil.
Pérdida de elasticidad y pliegues: La va**na pierde su "rugosidad" característica (los pliegues va**nales) y su capacidad para estirarse, volviéndose menos elástica.
Disminución del flujo sanguíneo: Esto se traduce en una menor lubricación natural, lo que provoca una sensación de sequedad.
Además de estos cambios estructurales, ocurre una transformación crucial en el ecosistema va**nal: la alteración del pH. El proceso es una secuencia clara. Primero, con niveles adecuados de estrógenos, las células va**nales producen abundante glucógeno, que sirve como "alimento" para las bacterias beneficiosas llamadas Lactobacillus. Luego, estos Lactobacillus metabolizan el glucógeno y producen ácido láctico, manteniendo el pH va**nal bajo (ácido), lo que crea una barrera protectora natural que impide el crecimiento de microorganismos dañinos. Finalmente, sin estrógenos, la producción de glucógeno disminuye drásticamente. Sin su fuente de alimento, la población de Lactobacillus se reduce, se produce menos ácido láctico y el pH va**nal aumenta (se vuelve menos ácido), dejando la zona más desprotegida y vulnerable a infecciones.
Pero los cambios no se detienen en la va**na; las zonas circundantes también se ven afectadas.
2.2. La V***a y el Tracto Urinario: Zonas También Sensibles
La falta de estrógenos y el propio envejecimiento también modifican la anatomía de la v***a (los genitales externos):
Se reduce la grasa subcutánea en los labios mayores.
Disminuye el tamaño de los labios menores.
El introito (la entrada de la va**na) tiende a retraerse o estrecharse.
De manera similar, el tracto urinario inferior (vejiga y uretra) también posee receptores de estrógenos. Su ausencia debilita el epitelio que recubre estos órganos, lo que puede provocar la aparición de síntomas urinarios como la urgencia para o***ar o un aumento en la frecuencia de las infecciones.
3. Conectando los Puntos: De los Cambios Físicos a los Síntomas que Percibes
Todos estos cambios fisiológicos que hemos descrito no son abstractos; se traducen directamente en los síntomas y signos que una mujer puede sentir en su día a día. La siguiente tabla conecta cada cambio en el cuerpo con el síntoma que produce, ayudándote a entender la relación causa-efecto.
Cambio en el cuerpo (Causa)
Síntoma resultante (Efecto)
Pérdida de espesor y elasticidad del epitelio va**nal.
Sensación de ardor, picor y fragilidad que puede causar pequeñas heridas o molestias con el roce o durante las relaciones (dispareunia).
Reducción de la producción de secreción y trasudado.
Sequedad va**nal en el día a día y menor lubricación durante la actividad sexual, lo que puede generar dolor.
Aumento del pH va**nal y cambios en la microbiota.
Mayor predisposición a sufrir infecciones va**nales.
Disminución del espesor del epitelio de la uretra y la vejiga.
Síntomas urinarios como urgencia para o***ar, molestias (disuria) y mayor frecuencia de infecciones urinarias.
Es fundamental entender la seriedad de estos síntomas. El impacto negativo del SGM en la calidad de vida de una mujer es similar al de otras enfermedades crónicas como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la artritis y el síndrome del intestino irritable.
Según el estudio REVIVE España, los síntomas más frecuentes del SGM son la sequedad (81%) y la dispareunia (25%) o dolor con las relaciones sexuales.
Precisamente por su gran impacto en la calidad de vida y en las relaciones de pareja, es fundamental entender mejor este último síntoma.
4. Un Foco Especial: La Dispareunia o Dolor en las Relaciones Sexuales
La dispareunia se define como el dolor recurrente o persistente asociado a la penetración va**nal. Durante la menopausia, la causa más común es la dispareunia superficial, un dolor localizado en la entrada de la va**na (el introito) que está directamente relacionado con los cambios de la atrofia vulvova**nal.
Este dolor no es "psicológico", sino el resultado de cambios físicos muy concretos que ya hemos explorado:
La lubricación natural disminuye: Como vimos, la reducción del flujo sanguíneo y de las secreciones va**nales aumenta la fricción durante la penetración, causando irritación y dolor.
El tejido se vuelve frágil y vulnerable: Como explicamos antes, sin estrógenos el epitelio se adelgaza drásticamente. Esto significa que un tejido que antes era resistente ahora es propenso a irritarse y sufrir microlesiones con la fricción, generando una sensación de quemazón o dolor agudo.
Se pierde la elasticidad: La falta de colágeno y elastina hace que la va**na pierda su capacidad de distenderse. Esto puede crear una sensación de tirantez, estrechez o dolor durante la penetración.
La relevancia de este síntoma es innegable. El estudio REVIVE España reveló que la dispareunia es el síntoma más molesto para el 74% de las mujeres que lo padecen, afectando profundamente su bienestar y su vida íntima.
5. Conclusión: Entender tu Cuerpo es el Primer Paso
Como hemos visto, la menopausia inicia una cadena de eventos fisiológicos: el descenso de estrógenos provoca cambios estructurales y funcionales en los tejidos genitourinarios. Estos cambios, a su vez, son la causa directa de síntomas como la sequedad, la irritación, las molestias urinarias y el dolor en las relaciones sexuales.
Es crucial entender que estos síntomas son una consecuencia biológica del déficit hormonal. No son algo que "se pasa con el tiempo"; de hecho, los cambios son progresivos y no mejoran sin atención adecuada. Comprender su origen es el primer y más importante paso para buscar soluciones efectivas.
Romper la "conspiración de silencio" que a menudo rodea estos síntomas es fundamental. No normalices el malestar ni la incomodidad. Hablar de ello y consultar con un profesional de la salud te permitirá encontrar las herramientas necesarias para cuidar de tu bienestar y disfrutar plenamente de esta nueva etapa de tu vida.
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