07/08/2025
"Échale ganas" puede sonar bien intencionado, pero muchas veces es una frase que termina invalidando el malestar real.
Cuando alguien está atravesando ansiedad, depresión, agotamiento emocional o simplemente una etapa difícil, no se trata de ganas, sino de recursos físicos, emocionales y sociales que a veces están al límite o ausentes.
En lugar de pedirle a alguien que “le eche ganas”, tal vez podríamos decir:
— ¿Cómo puedo ayudarte?
— ¿Qué necesitas hoy?
— Estoy contigo, aunque no tengas ganas.
Porque acompañar no siempre es motivar. Acompañar también es sostener con presencia, sin juicio y con respeto por los tiempos del otro.
En este video te explico por qué esta frase no siempre ayuda… y qué opciones hay.