15/12/2025
🟥 CÓMO LA REPRESIÓN EMOCIONAL PROVOCA TENSIÓN MUSCULAR ACUMULADA EN CUELLO Y ESPALDA 🟥
▪️La represión emocional
—guardar, bloquear o evitar sentir emociones difíciles— no se queda solo en la mente: se manifiesta físicamente en el cuerpo, especialmente en el cuello, los hombros y la espalda. Estas zonas acumulan tensión porque están directamente conectadas con los mecanismos corporales de defensa y con el sistema nervioso autónomo.
▪️Cuando una emoción no se expresa
—tristeza, enojo, miedo, frustración— el cerebro la interpreta como una amenaza no resuelta. En respuesta, activa el sistema de alerta y libera cortisol y adrenalina, hormonas diseñadas para preparar al cuerpo para reaccionar.
Pero si la emoción no se procesa, el cuerpo permanece en ese estado de alarma interna durante horas o días.
▪️Esa activación sostenida hace que los músculos del cuello y la espalda alta entren en contracción protectora. La musculatura se endurece para “defenderse”, como si el cuerpo estuviera a la espera de un peligro. Con el tiempo, esta contracción deja de ser temporal y se vuelve un patrón crónico: rigidez, nudos musculares, dolor constante y dificultad para relajar la zona.
▪️Además, la represión emocional altera la respiración: la vuelve superficial y torácica. Esto reduce el oxígeno disponible para los músculos, aumenta la fatiga muscular y favorece puntos de tensión dolorosos. Una respiración limitada provoca que el diafragma trabaje menos y que el cuello y los hombros trabajen más de lo que deberían.
▪️A nivel neurológico, las emociones reprimidas aumentan la sensibilización del sistema nervioso. Es decir, los nervios se vuelven más reactivos al dolor. Por eso, tensiones pequeñas se sienten más intensas y los músculos tardan más en relajarse.
El cuerpo queda atrapado entre lo que la mente calla y lo que los músculos sostienen.
▪️La represión emocional también afecta la postura. La carga psicológica se traduce en hombros caídos, cuello adelantado y espalda tensa. Con el tiempo, esta postura incorrecta genera sobrecarga en la columna cervical y dorsal, empeorando la tensión muscular y provocando dolores que parecen “físicos”, pero nacen de un origen emocional.
▪️La buena noticia es que romper este ciclo es posible. Expresar emociones de forma saludable, practicar respiraciones profundas, estirar la zona cervical y dorsal, realizar actividad física, escribir, acudir a terapia y permitir que el cuerpo sienta lo que la mente evita son formas poderosas de liberar la tensión acumulada.
▪️En conclusión, la represión emocional provoca tensión muscular porque el cuerpo sostiene lo que la mente no se permite sentir.
El dolor se acumula donde la emoción se estanca.
Porque cuando liberas lo que sientes, tu cuello y tu espalda aprenden, por fin, a descansar.