23/12/2025
Este 2025 fue la sanación de un 2024 que me lastimó a lo largo del año. El 2025 fue un año que quise que acabara pronto por sentir que era la extensión del pasado y así de la nada, llega mis últimos días del año, descubriendo que mi 2025 me dio varios regalos.
Este año inició observando ballenas, muchas salidas de mi zona de confort, muchas permisiones a disfrutar la vida y tmb a aprender sobre ella.
Este 2025 fue el despertar de una verdad que me incomodaba aceptar: el tiempo pasa... y con ello se abren nuevas etapas. Aceptar las nuevas etapas de vida es dificil, es retador y nos desafía sin embargo trae consigo la gratificante sorpresa de lo desconocido.
Este año hice cambios: mudanza de consultorio, recortes de horarios en pro de mi familia y tmb comencé a cuidarme mejor: con más cariño y trabajando en la autoexigencia que lleva la vida profesional y personal.
Este año mi prioridad fuí yo porque durante años cuidando tanto a tantos, me fui dejando de lado hasta llegar a un punto de no poder pausar el paso porque tenía prisa.
Este año gané fuerza, memoria (recordé más nombres que antes) y bajando el ritmo descubrí quienes ya habían dejado de caminar a mi lado y tmb quienes me hacían daño al estar a mi lado.Ambos aprendí a soltar con un adios. Porque lo mas dificil de la vida no es decir adios, es seguir adelante sabiendo que cada paso nos aleja del ayer de ese recuerdo cuando fuimos 2 personas que nos reíamos juntas.
Cerré ciclos pero los más dificiles no fueron los escolares sino los personales. Y cuando te vuelves tan sensible a las situaciones y personas y cosas que no deseas en tu vida, aprendes a dejar rápido, no permanecer con ellas nunca más o sí es necesario, hacerlo rápido.
Este 2025 aprendí cómo cuidarme más no solo en los platillos que como, ni el entrenamiento sino en lo que hace bien a mi mente y espirítu. Eso no quiere decir que no llore, lloro muchisimo pero mi llanto es como la de un bebe que sale del vientre de su madre: ese abrir los ojos a un mundo nuevo, desconocido, lejos de la zona de confort que nos mantenía cálidos. No es un llanto malo es un llanto que nos enseña que algo nuevo, inesperado y sorprendente viene a nuestra vida