21/05/2026
* Me cuesta decidir por miedo a equivocarme. No decidir ya es una decisión. Quedarse sin decidir es una pérdida. En la mayoría de los casos, el pensamiento catastrófico que considera el error como algo grave nos inhibe y nos deja en una posición donde no hay toma de decisiones.
* Me cuesta decidir porque tengo miedo de no estar a la altura de las circunstancias. Hay personas cuyo miedo a equivocarse pasa por el hecho de no querer ser criticados. El riesgo de la crítica siempre está presente. Ya sea que se trate de un experto o de un novato, siempre habrá gente que verá lo que hace el otro desde una perspectiva diferente.
*Me cuesta tomar decisiones, dejo que los demás lo hagan por mí. Muchas personas evitan tomar decisiones para pararse en el lugar de la comodidad. Otras lo hacen para tener la oportunidad de echarles la culpa a los demás (si hubiese alguna dificultad). “Yo hice lo que tu me dijiste”, se excusan. Para tomar buenas decisiones, hace falta tomarse un tiempo para la reflexión, consultar con mentores y siempre decidir en función de los objetivos.
* Tomo decisiones y luego dudo de las decisiones que tomé. Nuevamente es aconsejable el ejercicio de escribir los inconvenientes y los beneficios, lo cual también nos permitirá volver a realizar una evaluación y, si es preciso, tomar una nueva decisión.