18/03/2026
Elisabeth Kübler-Ross nos enseñó algo que la sociedad muchas veces intenta ocultar.
El sufrimiento no nos destruye necesariamente.
También puede transformarnos.
A lo largo de su trabajo con personas que enfrentaban la muerte, Elisabeth descubrió algo profundamente humano:
las personas que han atravesado el dolor con honestidad suelen desarrollar una sensibilidad especial hacia la vida.
Una capacidad mayor de amar.
De comprender.
De acompañar.
El sufrimiento no es algo que debamos romantizar.
Pero tampoco es algo que deba negarse.
Cuando es acompañado con compasión, puede convertirse en un camino hacia una humanidad más profunda.
En el mes de la mujer honramos a una pionera que tuvo el coraje de escuchar el dolor humano cuando muchos preferían mirar hacia otro lado.
Gracias a Elisabeth hoy sabemos que incluso en medio del sufrimiento puede nacer algo luminoso:
una mayor capacidad de amar.