17/04/2026
Albert Hofmann sintetizó por primera vez la molécula de L S D - 25 a partir del cornezuelo del centeno en 1938, en los laboratorios de Sandoz, Suiza. Cinco años después, regresó a trabajar en esa síntesis y, aunque recordamos el 19 de abril como el día del primer viaje de Ácido L1sérg1c0 intencional, fue tres días antes que por primera vez en la historia un ser humano probó accidentalmente una dosis mínima de la sustancia...
El 16 de abril de 1943, Hofmann seguía trabajando en el laboratorio Sandoz y tuvo un "presentimiento peculiar", tal como describió en su libro "Cómo Descubrí El Ácido Y Qué Pasó Después En El Mundo". Volvió a trabajar con el compuesto L S D - 25 y, como no sabía si sus propiedades se conservaban después de tanto tiempo, decidió volver a sintetizar el compuesto. Durante el proceso, Hofmann fue expuesto accidentalmente a una cantidad pequeña del L S D - 25 recién sintetizado. Sintió náuseas y un ligero mareo que le impidieron seguir trabajando, así que se montó en su bicicleta (debido a las restricciones de la Segunda Guerra Mundial para la movilidad en automóvil) y regresó a su casa.
Entró en un estado de ensoñación extrañamente lúcido, su imaginación estaba altamente estimulada y comenzó a alucinar con visiones caleidoscópicas, a pesar de tener los ojos cerrados. Después de unas horas, el efecto se desvaneció. Pero dentro de Hofmann algo se había encendido. (Todo esto lo describe él mismo en el libro).
Tres días más tarde, Hofmann regresó al laboratorio y dialogó con su ayudante sobre lo que planeaba hacer. Ingirió 0.25 miligramos del compuesto L S D - 25, lo que pensó que sería una dosis "ligera", aunque en la actualidad se conoce que esa cantidad en realidad tiene efectos muy potentes.
Según las notas del químico, a las 16:20 horas [sí, ¡a las 4:20 PM!] tomó una dosis de L y 40 minutos después registró que empezaba a experimentar "un mareo incipiente, ansiedad, distorsiones visuales, síntomas de parálisis y deseo de reír".
Volvió a montarse en su bicicleta, esta vez en compañía de su ayudante, que iba registrando el comportamiento de Hofmann. Y lo cuidaba. El químico sintió cómo todo a su alrededor se transformaba...
Experimentó los efectos de la sustancia en un legendario viaje con el Monte Cervino de los Alpes como paisaje, descubrió los más profundos efectos del L andando en bicicleta.