08/03/2026
Tatsumi Orimoto es un artista japonés que decidió hacer algo muy poco habitual en el mundo del arte: sentarse a comer con abuelas.
Durante años observó una realidad silenciosa en Japón y en muchos otros países: miles de personas mayores pasan gran parte del día solas. Viven rodeadas de gente, pero casi nadie se sienta a escucharlas.
Así nació uno de sus proyectos más conocidos: “Grandmother’s Lunch”.
Orimoto invita a abuelas a compartir una comida con él. No es una obra de arte tradicional. No hay cuadros ni esculturas en un museo. La obra es el encuentro: la conversación, la risa, las historias que salen mientras comen juntas.
Pero hay un detalle que llama mucho la atención.
En algunas de sus fotografías, como la que aparece en el artículo, las abuelas aparecen con neumáticos alrededor del cuello.
No es una burla ni un gesto extraño sin sentido. Orimoto utiliza objetos cotidianos —como neumáticos, pan o telas— para crear imágenes que llaman la atención del espectador. La idea es provocar una reacción, obligar a mirar a esas personas que normalmente pasan desapercibidas.
El neumático, pesado y absurdo, funciona como símbolo: algo que pesa, algo que incomoda… como muchas veces ocurre con la vejez en una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado.
Al colocar esos objetos, Orimoto consigue que la gente se detenga a observar. Y cuando miran la imagen, ya no ven solo un objeto extraño. Ven a las abuelas.
Y ese es el verdadero objetivo de su obra.
Recordar que esas mujeres no son invisibles. Que tienen historias, recuerdos y vidas enteras detrás de cada arruga.
A veces el arte no consiste en crear algo nuevo.
A veces consiste simplemente en sentarse a la mesa con alguien que el mundo ha dejado de mirar.
¿Crees que las personas mayores reciben hoy la atención y el respeto que realmente merecen?