11/09/2023
Septiembre 11
Conflicto y desapego
En una relación hay esas épocas maravillosas en que las cosas
transcurren suavemente para ambas personas, y ninguna de las dos
necesita concentrarse demasiado en el concepto del desapego. Pero
hay esas épocas desafiantes en que una persona está en crisis o está
cambiando, y necesitamos desapegarnos.
Luego están también esos ciclos estresantes donde ambas personas
están lidiando con cuestiones muy intensas.
Ambos están necesitados y ninguno tiene nada que dar.
Hay épocas en que desapegarnos y cuidar de nosotros mismos es
difícil.
Es útil, en esos momentos, identificar el problema. Ambas personas
están lidiando y curándose. Ninguna tiene mucho que dar, por lo
menos por el momento. Y ambas se sienten particularmente
necesitadas.
Ese es el problema.
¿Cuál es la solución?
Puede no haber una solución perfecta. El desapego sigue siendo la
clave, pero puede resultar difícil cuando nosotros mismos
necesitamos apoyo. De hecho, la otra persona puede estar pidiendo
apoyo más que ofreciéndolo.
Aun así, podemos trabajar con el desapego. Aun así, podemos manejar
nuestros sentimientos. Podemos aceptarlo como un ciclo temporal en
la relación y dejar de estar buscando que la otra persona nos dé
algo que él o ella no pueden dar por el momento.
Podemos también dejar de esperar que nosotros demos por el momento.
La comunicación ayuda. Identificar el problema y hablar acerca de él
sin culpa ni avergonzar es un principio. Ingeniar sistemas de apoyo
alternativos, o formas de satisfacer nuestras necesidades, ayuda.
Seguimos siendo responsables de cuidar de nosotros mismos, aunque
estemos en la mejor de las relaciones. Podemos esperar
razonablemente que los conflictos de necesidades y el choque de
asuntos por resolver se den en las relaciones más amorosas, más
sanas.
Es uno de los ciclos del amor, de la amistad y de la familia. Si es
una relación sana, la crisis no continuará indefinidamente.
Recuperemos nuestro equilibrio. La otra persona lo recuperará
también. Podemos dejar de estar volviéndonos locos esperando que la
otra persona esté equilibrada cuando no lo está.
Hablemos las cosas. Resolvamos las cosas. Mantengamos nuestras
expectativas acerca de nosotros mismos, de los demás y de nuestras
relaciones sanas y razonables.
Una buena relación será capaz de mantenerse y de sobrevivir a los
malos tiempos. A veces, los necesitamos para que ambos podamos
crecer y aprender por separado.
A veces, la gente que por lo general está ahí para apoyarnos no
puede hacerlo. Podemos encontrar otra manera de cuidar de nosotros
mismos.
Hoy recordaré que mis mejores relaciones tienen tiempos malos. Si el
mal es la norma, consideraré cuánto de deseable es la relación. Si el
mal tiempo es un ciclo temporal, practicaré el comprenderme a mí
mismo y a la otra persona. Dios mío, ayúdame a recordar que la
ayuda y el apoyo que quiero y necesito no viene nada más en forma
de una sola persona. Ayúdame a estar abierto a opciones sanas para
cuidar de mí mismo si no dispongo de mi sistema normal de apoyo.
El lenguaje del adiós. MB
SEPTIEMBRE 11
EN ESTE MOMENTO ELIJO EL COLOR
Antes de mi recuperación mi mundo era monocromático, era una visión oscura y
brumosa, el mundo no tenía significado. Con mi recuperación en Coda, he recibido de mi Ser Superior, la invitación a una vida nueva, he dejado atrás la desesperanza y la victimización. Mi Ser Superior me anima a ver en rojo, azul, verde y morado; a escuchar música y reírme, experimentar amor incondicional y a estar presente en cada momento.
Ahora tengo un balance en mi vida, existe la tristeza y también la alegría, momentos difíciles y bellos momentos, Trabajo y me divierto, paso momentos a solas conmigo y también acompañado. El mundo me ofrece posibilidades que nunca me imaginé.
Reflexiones diarias de ‘Sólo por Ahorita’
11 de SEPTIEMBRE
HACER ENMIENDAS
Sobre todo, debemos estar absolutamente seguros de que no nos estamos
demorando por causa del miedo.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 92
El tener valor, el no tener miedo, son regalos de mi recuperación. Me hace posible
pedir ayuda y seguir haciendo mis enmiendas con un sentido de dignidad y
humildad. Para hacer enmiendas se requiere cierta cantidad de honestidad que
creo que me falta; sin embargo, con la ayuda de Dios y la sabiduría de otros puedo
buscar adentro y encontrar la fortaleza para actuar. Mis enmiendas pueden ser o
no ser aceptadas, pero después de que están hechas puedo caminar con un
sentimiento de libertad y saber que, por hoy, yo soy responsable.
Reflexiones diarias AA