10/05/2026
Donald Winnicott nos enseñó que una madre no necesita ser perfecta para amar bien.
La “madre suficientemente buena” no es aquella que nunca falla, sino aquella que logra sostener, acompañar y estar presente de manera humana y real. Una madre que cuida, pero también se equivoca; que ama, incluso en medio del cansancio y la incertidumbre.
Desde el psicoanálisis, crecer no ocurre en la perfección, sino en un vínculo donde poco a poco aprendemos a sentirnos seguros para existir, jugar y descubrir el mundo.
Hoy celebramos a quienes maternan desde la ternura cotidiana, desde el esfuerzo silencioso y desde ese amor imperfecto que, muchas veces, termina siendo el más verdadero. 🤍