06/04/2026
Fragmento de una entrevista publicada en a Stephen Grosz (Indiana, EE UU, 73 años) psicoanalistas.
"Casarse no es solo elegir a alguien: es dar algo por terminado. Sophie era hija única, estaba muy unida a sus padres. Casarse significaba dejar de pertenecer solo a ellos y crear tu propia familia. Nadie piensa en la boda como un momento de pérdida, pero hay algo que se acaba. Y hay personas para quienes esa pérdida es tan grande que no pueden dar el paso. Lo veo cada vez más, por cierto, en jóvenes cuyos padres están muy encima de ellos. Pienso que a veces sería mejor que los niños se sintieran un poco excluidos de la pareja que forman sus padres: que hubiera algo reservado solo para los dos adultos. Esa exclusión puede ser el motor que empuja a los hijos a querer tener su propia vida...La infelicidad le resultaba más segura que la entrega. Eso es algo que veo con frecuencia: hay personas que se quedan atrapadas en su sufrimiento, no por masoquismo, sino porque es lo conocido. Si te crías en una familia donde había mucho dolor, eso es lo que conoces. Y cuando en la vida adulta se abre una puerta hacia algo más luminoso, a veces la gente da unos pasos y retrocede la felicidad les resulta menos familiar que la tristeza."
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