07/12/2025
Práctica KUNDALINI YOGA
Equilibrio para ese cortisol....
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CÓMO LA RESISTENCIA AL CORTISOL TE DEJA AGOTADO INCLUSO DESPUÉS DE DORMIR
El cortisol es una hormona esencial para la energía, la concentración y la respuesta al estrés. En condiciones normales, sus niveles siguen un patrón natural: suben por la mañana para activar el cuerpo y disminuyen por la noche para permitir el descanso. Sin embargo, cuando vivimos expuestos a estrés constante, este sistema empieza a fallar, dando lugar a un fenómeno conocido como resistencia al cortisol.
En esta condición, las células del cuerpo dejan de responder adecuadamente al cortisol, lo que provoca un agotamiento profundo aunque duermas muchas horas.
En las primeras fases del estrés crónico, el cuerpo produce cortisol en exceso. Pero con el tiempo, los receptores celulares se “desensibilizan”, es decir, dejan de reconocer la señal de la hormona. Como resultado, el cuerpo no puede activar correctamente los mecanismos de energía, alerta y recuperación. Esto genera cansancio persistente, dificultad para concentrarse, niebla mental, debilidad y sensación de que “no descansaste nada” incluso después de una noche completa de sueño.
Además, la resistencia al cortisol altera los ritmos circadianos. Muchas personas comienzan a producir cortisol en momentos inadecuados: niveles bajos por la mañana —cuando deberían estar altos— y niveles altos por la noche —cuando deberían disminuir para permitir el sueño profundo—. Esta inversión hormonal provoca despertares nocturnos, sueño poco reparador y fatiga matutina.
El sueño ocurre, pero no restaura.
A nivel fisiológico, la resistencia al cortisol también afecta la glucosa en sangre, la inflamación y el sistema inmunológico. El cuerpo se vuelve menos eficiente en convertir energía, lo que explica por qué las personas sienten cansancio extremo después de esfuerzos mínimos. Incluso las tareas cotidianas pueden volverse pesadas porque el organismo está funcionando en un estado de alerta crónica sin la capacidad de recuperarse.
Los hábitos que más contribuyen a esta condición incluyen el estrés prolongado, dormir poco o mal, consumo exagerado de cafeína, exposición constante a pantallas, saltarse comidas, entrenar en exceso y no descansar adecuadamente. Sin intervención, este ciclo puede evolucionar hacia un agotamiento profundo conocido como fatiga adrenal funcional.
La buena noticia es que la resistencia al cortisol puede revertirse. Priorizar el sueño, regular los horarios, reducir la exposición nocturna a luz azul, practicar respiración profunda, moderar la cafeína, alimentarse de forma equilibrada y tomar pausas reales durante el día ayuda a reentrenar al cuerpo para responder al cortisol de manera saludable.
El descanso no se trata solo de dormir: se trata de permitir que el sistema hormonal vuelva a sincronizarse.
En conclusión, la resistencia al cortisol te deja agotado porque tu cuerpo ya no interpreta correctamente la señal de energía, incluso si duermes bien.
Cuidar tus ritmos hormonales es cuidar tu vitalidad.
Porque cuando equilibras el estrés, recuperas la energía que creías perdida.