10/05/2026
Maternar: un verbo que late más allá del vientre.
Hoy quiero hablar al corazón de la mujer.
A ti, que has dado vida.
Que llevaste nueve meses un milagro, que diste a luz entre dolor y esperanza, y hoy sostienes en brazos el peso dulce de una vida que depende de ti.
A ti, que anhelas ser madre.
Que guardas ese sueño en oración, entre exámenes médicos, tratamientos o silencios largos. Que miras cunas vacías y aun así tu corazón ya materna.
Y a ti, que perdiste un bebé.
Que conociste la maternidad en el instante más breve y eterno. Que tuviste que despedir antes de abrazar, y llevas un nombre escrito en el alma.
A todas: su maternidad es real, es valiosa, es sagrada.
Pero, ¿Qué significa maternar?
Maternar no empieza en el vientre ni termina en el parto. Maternar es un verbo. Es cuidar, proteger, nutrir, esperar, corregir con ternura, enseñar a levantarse, velar de madrugada por alguien más.
Por eso, madre no es solo quien gesta.
Madre es también la que adopta y da apellido al amor.
Madre es la tía que cría cuando la vida se pone difícil.
Madre es la maestra que ve más allá de la calificación.
Madre es quien acompaña a un niño en situación vulnerable.
Madre es la amiga que escucha sin juzgar y abraza sin soltar.
No se necesita un proceso de vida en el vientre para llamarse madre, se necesita un corazón dispuesto a dar vida en otros. Y eso, muchas de ustedes, lo hacen todos los días.
Sabemos que ser madre hoy es un reto. Es cargar con la exigencia de ser perfecta, de no fallar, de trabajar, de proveer, de estar presente y no quebrarse. Es dejar atrás horas de sueño, proyectos personales, silencio, y a veces, partes de una misma, en realidad el ate reto se convierte en virtud y fin cuando se da y se entrega con amor y pasión a velar por esa o esas vidas.
Maternar también es ganar. Ganas una mirada que te busca en medio del miedo. Ganas el “mamá” que repara cualquier día roto. Ganas la certeza de que tu amor deja huella. Ganas participar en la historia de alguien más y verlo florecer.
Por eso hoy te digo:
Si diste vida: gracias por tu sí valiente.
Si esperas darla: gracias por no rendir tu esperanza.
Si lloras una vida que se fue: gracias por amar sin medida. Ese amor sigue siendo maternidad.
Si maternas sin haber gestado: gracias por ensanchar el significado de la palabra madre.
Porque maternar es, al final, elegir cuidar la vida, venga como venga. Es guardar todo en el corazón y seguir adelante con amor.
¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!