16/01/2026
Comienza el Tiempo Ordinario: Empieza lo cotidiano… empieza la santidad
¡Familia católicamente hermosa!
Hoy la Iglesia inicia el Tiempo Ordinario. Y aunque suene a “normal”, en realidad es todo lo contrario: es el tiempo donde Dios se deja encontrar en lo cotidiano: No hay grandes fiestas, no hay luces especiales, no hay excepciones. Hay hogar, hay rutina, hay esfuerzo, hay amor repetido. Y ahí —justo ahí— comienza el verdadero camino de santidad.
Este nuevo ciclo no te pide cosas extraordinarias: Te pide fidelidad, orden, intención y esperanza. Hoy no se trata de proponerte todo, sino de empezar algo… por lo que sí está en tus manos.
ORACION: una pequeña ancla diaria
No te prometas horas que no tienes. Prométete constancia.
Elige un momento fijo del día (aunque sean 5 minutos).
Coloca un signo visible: una vela, una imagen, una Biblia abierta.
Inicia con una oración sencilla: “Señor, entra en este hogar y camina con nosotros hoy.” La santidad familiar no nace de lo largo,sino de lo fiel.
ALIMENTOS Y SALUD: cuidar el cuerpo que Dios te confió
Este Tiempo Ordinario puede ser un reinicio amable: Planea mejor, no perfecto, Introduce un hábito saludable a la vez.
Bendice los alimentos con conciencia, no por costumbre, cuando cuidas la mesa, también estás cuidando el corazón del hogar.
CUIDAR EL TEMPLO: tu casa como lugar sagrado
Tu casa no es solo funcional, es teológica. Haz una limpieza con sentido, no solo estética, elimina lo que roba la paz, dedica un pequeño espacio a Dios: aunque sea un rincón.
Ordenar la casa muchas veces es ordenar el alma.
ECONOMÍA Y MAYORDOMÍA: administrar con fe
No se trata solo de gastar menos, sino de gastar con propósito.
Revisa ingresos y gastos con honestidad. Aparta desde el inicio para Dios y para el bien. Enseña a tu familia que todo es don y responsabilidad.
La paz económica comienza cuando Dios entra en las cuentas.
TIEMPO Y LABORES: santificar lo que haces cada día
El trabajo del hogar, el empleo, el estudio…todo puede ser ofrenda.
Empieza el día ofreciendo tus tareas: Haz una cosa a la vez, con presencia, no subestimes lo pequeño: Dios no lo hace.
Lo ordinario, ofrecido con amor, se vuelve extraordinario.
DESCANSO: también es espiritual
Descansar no es perder el tiempo, es obedecer a Dios.
Cuida el sueño, protege momentos sin pantallas, recupera el silencio, aunque sea breve.
Un hogar cansado pierde la alegría, un hogar que descansa, florece.
Formación: alimentar la mente y la fe
No esperes “tener tiempo”. Lee un poco, pero con profundidad.
Escucha algo que edifique mientras haces labores, conversa temas de fe en la mesa, sin presión pues la fe también se cultiva con lo que entra por los oídos y el corazón.
¡Un Tiempo Ordinario vivido extraordinariamente!
Este nuevo ciclo no comienza con ruido, comienza con decisión.
Decisión de vivir el hogar como camino de santidad, decisión de caminar despacio, pero juntos, decisión de confiar en que Dios actúa en lo simple, en lo repetido, en lo cotidiano.
Hoy no empieces con exigencias, empieza con esperanza.
Porque cuando un hogar se ordena hacia Dios, todo —absolutamente todo— empieza a tener sentido.
Bienvenido al Tiempo Ordinario.
Bienvenida a la santidad posible.
Bienvenido a un hogar católicamente hermoso.
¿Te animas?
NUESTRA SEÑORA AMA DE CASA, ruega por nuestros hogares
Santa Gianna Beretta, ruega por nosotros